29 Mar Semana Santa: ‘De la Pasión a la Gloria: el amor es más fuerte que la muerte’ (CEE)
La Semana Santa es el corazón del calendario litúrgico cristiano, un tiempo en el que los cristianos conmemoramos y revivimos los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que constituyen el misterio pascual, el centro de la vida del Señor.
Semana Santa: la victoria de Cristo sobre la muerte
La Semana Santa es peregrinar de la tristeza al gozo. Desde la oscuridad del Viernes Santo hasta la luz radiante de la Resurrección. Son días de vivir con sobriedad la pasión y la muerte de Jesús para luego celebrar, rebosantes de alegría, la gloria de la resurrección.
Este camino a la Pascua también se hace visible en las celebraciones de la Iglesia. La sobriedad de los templos durante el Triduo. La Vigilia pascual, celebración del tránsito de Cristo, de su Muerte a su Resurrección. Y abandonamos la oscuridad para celebrar la gloria del Domingo de Resurrección, para evidenciar que Cristo es la luz del mundo.
Este año viviremos la primera Semana Santa con el papa León XIV , quien en el Ángelus del V Domingo de Cuaresma invitó a «abrirnos al don de la gracia durante la Semana Santa«.
En este sentido, el Santo Padre indicó que, la liturgia nos invita a revivir, a la luz de la inminente celebración de la Semana Santa, los acontecimientos de la Pasión del Señor —la entrada en Jerusalén, la última cena, el juicio, la crucifixión, el entierro— para percibir su sentido más auténtico y abrirnos al don de la gracia que contienen.
“De hecho, es en Cristo Resucitado, que vence a la muerte y que vive en nosotros por la gracia del Bautismo, en quien estos acontecimientos encuentran su culmen, para nuestra salvación y plenitud de vida”, aseguró León XIV.
La Semana Santa (Conferencia Episcopal Española)
Mensaje del Excmo. y Rvdmo. Monseñor don Ernesto Brotóns
En el mensaje de nuestro Obispo, Monseñor don Ernesto Brotóns, que sale publicado en el último número de Iglesia en Plasencia que ya está en nuestras parroquias, el prelado insiste en el enorme amor de Dios, que entrega a su Hijo para salvar al hombre.
«Ante el misterio de la muerte de Jesús siempre habrá que guardar, en primer lugar, un respetuoso, contemplativo y orante silencio. Su ejecución no fue, sin más, la de un crucificado entre miles de crucificados, la pasión, humillación y muerte de uno de nuestra raza, sino la pasión, humillación y muerte del mismo Hijo de Dios, hecho hombre. Involucra a Dios y al hombre. Por ello, nunca podremos agotar ni abarcar del todo el misterio de la cruz. Nos sumerge en el misterio de un Dios que se deja afectar en libertad y amor por nuestro destino. “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su único Hijo para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16). Todo se juega en un exceso de amor. Todo se juega en un eterno por nosotros que nos alcanza», señala.
[…]Y añade: «Os invito a vivir estos días con todo el corazón y el alma, con corazón agradecido por tanto amor. Que sean días de oración, participando, además de en las distintas procesiones y actos de piedad de estos días, en las grandes celebraciones litúrgicas del triduo, especialmente en la Vigilia Pascual. Gracias a todos los que, en cada parroquia y en cada comunidad religiosa, hermandad, cofradía…, aportáis vuestro granito de arena para poder vivir con hondura, belleza y profundidad la Semana Santa.
No olvidemos la caridad con nuestros hermanos más necesitados, ni la petición humilde, confiada y constante, por la paz, por esa paz tan frágil y tan vapuleada en nuestro mundo herido. Nuestra esperanza se apoya en Cristo crucificado y resucitado por nosotros. Él es nuestra esperanza».
¡Feliz Semana Santa a todos!