‘Oficio’, sección Editorial del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia

‘Oficio’, sección Editorial del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia

A continuación les ofrecemos el último artículo publicado en la sección Editorial de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.

Oficio

Oficio es la ocupación habitual y también puede llegar a ser la habilidad y destreza logradas por la práctica de una actividad o profesión. Designa el cargo que se ocupa y también la pericia con la que se realiza. El bien hacer suele estar acompañado de la experiencia fruto de la práctica.

Fácilmente se descubre el enriquecimiento en el actuar mediante el paso de los años. El qué era preciso hacer está basado en estudios o enseñanzas previas, pero luego cada maestro tiene su librillo y el cómo concreto es fruto de la experiencia. También en el desempeño del cuidado pastoral, en el ejercicio del ministerio presbiteral, más allá del oficio concreto su desempeño se ve enriquecido por el quehacer paulatino.

Inicialmente el oficio del sacerdote está marcado estrechamente por la formación recibida en el Seminario. Las normativas surgen del ideario pastoral fruto del saber teológico y de las indicaciones morales recogidas en directorios y en documentos magisteriales. Luego es el uso y las costumbres quienes pulen las aristas afiladas de las normativas para un desempeño más cercano de la cura de almas.

Cuando se trata con personas el desempeño del oficio es complejo. La búsqueda de la doble fidelidad al mensaje y a la persona requiere un equilibrio. Hay que combinar la certeza de que los valores evangélicos enriquecen a la persona y que ayudar a que el individuo acoja los bienes espirituales que so ofrecen por normas eclesiales o litúrgicas desempeñadas por personas concretas.

Intentar hacer comprender la superioridad del Reino de Dios que se hace presente en realidades temporales y con mediadores humanos no es fácil. Que para canalizar la gracia de Dios se usen medios humanos es un empeño de un Dios que se ha encarnado. La naturaleza de la Iglesia responde a la forma de actuar de un Dios hecho hombre. El misterio de la encarnación se prolonga en el ministerio sacerdotal.

Ostentar este ministerio en la Iglesia no es fruto de cualidades humanas si no del empecinamiento del Dios cristiano de tomar lo humano para elevarnos hasta lo divino. No es un hombre el que se empeña en ser sacerdote, es Dios el que quiere ofrecer su ayuda mediante hombres a quienes encarga el desempeño de ese oficio.