Obispo de Plasencia: «En los abusos a menores hay que ponerse al servicio de las víctimas»

Obispo de Plasencia: «En los abusos a menores hay que ponerse al servicio de las víctimas»

EL PERIÓDICO EXTREMADURA 16-01-2022

Ernesto Jesús Brotóns Tena (20-02-1968, Zaragoza) ha cumplido ya tres meses como obispo de la diócesis de Plasencia. Tras estos casi cien días para conocerla, marca las pautas de lo que será su obispado y deja claras sus ideas, en las que prima el servicio humilde a los demás y el respeto por todas las personas.

Este lunes vivirá su primer San Fulgencio, patrón de la ciudad y la diócesis. ¿Se siente ya un placentino más?

Creo que sí, la acogida y el cariño de la gente me lo han puesto muy fácil. Me gusta callejear, pasear y el contacto con la gente. Me siento extremaño y parte salmantino.

¿Cuál diría que es el principal valor de esta diócesis?

Sin duda su gente, lo tengo clarísimo. Me he encontrado con gente sana, maja, formada, creyente, dispuesta y con muchas ganas y mucho potencial.

¿Y lo que necesita mejorar, en lo que va a incidir más?

Creo que hemos de avanzar en el proceso de conversión pastoral y misionera que está viviendo la Iglesia en este cambio de época. Despertar de un cierto letargo que llevamos arrastrando desde la pandemia e intentar revitalizar las parroquias. Quiero proponer además un análisis de la realidad diocesana serio, que nos permita avanzar en una dinámica pastoral que esté muy encarnada en la realidad rural de nuestra diócesis.

En Plasencia apenas hay seminaristas, ¿cree que se puede revertir la falta de vocaciones?

La crisis vocacional del sacerdocio no es un problema aislado, va unido a una crisis mayor. Toca trabajar mucho y todo pasa por revitalizar las comunidades cristianas y cuidar la pastoral con jóvenes, además de redescubrir la dimensión vocacional de la vida y de la vida cristiana.

«Hay que salir al encuentro de los jóvenes, que no son el futuro de la Iglesia sino el presente»

En general, hay un distanciamiento de la gente joven con la Iglesia, ¿a qué cree que se debe?

Vivimos en un mundo muy plural, con muchas opciones de vida y la religión es una oferta más. Por otra parte, los jóvenes chocan con una imagen de Iglesia muy concreta, como una institución arcaica. Esto nos tiene que interpelar. Sí hay un número importante de jóvenes que viven en la fe, pero hay que seguir dando pasos hacia una pastoral juvenil valiente, creativa, esperanzada y que salga al encuentro de los jóvenes allí donde están y tenga claro que los jóvenes no son el futuro de la Iglesia sino el presente.

¿Cree que la Iglesia debe hacer autocrítica?

Creo que sí y que la está haciendo y siempre la ha hecho. Es y debe ser propio de la Iglesia el estar en proceso permanente de conversión. Ratzinger decía que muchos distanciamientos de la Iglesia nacían de heridas, de decepciones, sobre todo de fidelidad al Evangelio.

En este sentido, ¿qué opina de la ostentación económica que hacen algunos cargos religiosos?

Lógicamente, eso es un antitestimonio. El Evangelio nos invita a desposarnos con la hermana pobreza y tenemos que dar testimonio de que la Iglesia está llamada a ser sencilla, austera, pobre y para los pobres, como dice el Papa Francisco, sobre todo porque es el camino que Jesús escogió.

¿Y su opinión sobre los abusos a menores en la Iglesia?

Primero la condena más absoluta, es causa de dolor y de vergüenza porque traiciona la confianza que ponen en nosotros y genera heridas que dejan huella para toda la vida. A una persona le puedes destrozar la vida. Toca pedir perdón, ponernos al servicio de las víctimas y restaurar heridas.

¿Qué haría si hubiera un caso en la diócesis?

Es complejo. Habría que mirar el caso concreto. No tengo la receta, pero habría que activar los protocolos, comprometernos en afrontar lo sucedido y hacer una tarea muy importante en prevención y protección de los menores. Tolerancia cero, no se trata de proteger a la institución sino de afrontar y sanar, con atención privilegiada a las víctimas. Aquí tenemos una oficina de atención a las víctimas, a la que se puede acudir.

La cuestión de los bienes inmatriculados por error ¿en qué situación está?

Hay que tener claro que la inmatriculación certifica, pero no otorga propiedad y cuando se constata que se ha inmatriculado erróneamente, se da marcha atrás. Creo que en la diócesis se han hecho bien las cosas y se ha sido extremadamente cuidadoso.

Participó en la concentración de repulsa por el feminicidio ocurrido en la ciudad, ¿cómo ve la violencia de género, la mujer debe aguantar todo en el matrimonio?

Mi condena más absoluta a cualquier forma de violencia de género, contra la mujer y contra quien sea. Lo primero es salvaguardar la dignidad de toda persona. Quiero manifestar mi preocupación ante los últimos casos, que nos obliga a preguntarnos en qué estamos fallando como sociedad. Hay que trabajar en red e implicarnos todas las instancias sociales y lógicamente no hay que aguantar todo en el matrimonio, existe la posibilidad de separarse. Me preocupan las relaciones posesivas y sobre todo entre los más jóvenes, hay un trabajo de prevención y formación necesario y urgente.

¿Cree que la Iglesia muestra el valor que le da a la mujer?

Cada vez es mayor la conciencia de la importancia de su papel en el seno de la vida de la Iglesia. A la mujer hay que darle todo el protagonismo que merece como persona y estamos en camino.

La ciudad teme que sea otro obispo que dure pocos años, ¿ha pedido mantenerse?

Sí. Espero que os canséis y os aburráis de mí. Al nuncio ya le he comunicado que aquí se me pide cercanía y estabilidad.