26 Oct Monseñor Satué: «Las diócesis tenemos realidades muy bonitas, pero a veces viven desconectadas»
A continuación les ofrecemos la entrevista que, con motivo de su presencia en la Asamblea de Inicio del Curso Pastoral, ofrecía Monseñor don José Antonio Satué Huerto, Obispo de Málaga, a Iglesia en Plasencia, y que sale publicada en el último número.
“Las diócesis tenemos realidades muy bonitas, pero a veces viven desconectadas”
Monseñor don José Antonio Satué Huerto nació Huesca, en 1968, donde se forma como técnico especialista industrial en el Instituto Politécnico, hasta que, en 1987, entra en el seminario diocesano de Zaragoza para ordenarse sacerdote en 1993. Es Bachiller en Teología por el CRETA y licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Tiene tras de sí una amplia trayectoria pastoral en la diócesis de Huesca como vicario parroquial y párroco de más de una decena de parroquias, además de ser capellán del Monasterio de la Asunción. Además, ha desarrollado numerosos cargos en la curia de la diócesis oscense, destacando sus etapas como vicario general, moderador de curia y miembro del Consejo Presbiteral, del Consejo de asuntos Económicos, del Consejo Episcopal y del Colegio de Consultores (2004-2009); vicario judicial (2004-2015); delegado de Medios de Comunicación Social (2004-2015); canónigo de la S.I. Catedral (2006-2009); y deán-presidente de su cabildo (2006-2008). Desde abril de 2015 hasta su nombramiento episcopal fue oficial de la Congregación para el Clero en la Santa Sede. En Roma colaboraba en la parroquia de Santa Rita (diócesis de Latina, Italia) y en la Casa di Marco, institución para menores no acompañados del Servicio Jesuita a Refugiados. El 16 de julio de 2021, era nombrado por Papa Francisco como Obispo de Teruel y Albarracín, tomando posesión el 18 de septiembre. También entra a formar parte del Dicasterio para los Obispos en 2023. Mons. Satué fue nombrado por el papa León XIV, el 27 de junio de 2025, obispo de Málaga, y tomó posesión el 13 de septiembre de 2025 en la Catedral de Málaga. Además, también es miembro de varias comisiones y subcomisiones de la Conferencia Episcopal Española.
- A pesar de su edad, atesora una importante experiencia como Obispo, primero en Teruel Albarracín y ahora en Málaga. ¿Cómo se llega o se asume un ministerio tan importante y de tanto calado dentro de la Iglesia?
- Poco a poco nos vamos acostumbrando y vamos aprendiendo a ser pastores. En ese sentido hay un momento en el que alguien te llama para decirte que en vez de ser pastor de una comunidad parroquial eres pastor de una diócesis y en ese sentido se trata de ampliar y vivir. Sin embargo, la realidad pastoral en una realidad distinta.
- ¿Cómo es la vida del obispo? El día a día, la responsabilidad, el sacrificio,…
- La vida del Obispo, la verdad, lo primero que puedo decir es que es una vida muy variada. Cuando me preguntan cómo es tu día, puedo responder que de seis a ocho de la mañana es todos los días igual, pero a partir de ese momento ya va cambiando. Unos días tienes visitas, otros días sales a visitar realidades eclesiales o no eclesiales. La vida del Obispo es, ciertamente, muy cambiante. Y por otra parte tenemos la oportunidad de conocer a personas extraordinarias que trabajan voluntariamente en muchas parroquias y realidades eclesiales y, desde ese punto, la vida del Obispo es afortunada. No cabe duda que tiene algunas dificultades. Por ejemplo, tu agenda no es tuya, sino de la gente y los que somos obispos facilones nos llenamos la agenda con mucha facilidad pero, fundamentalmente, ser pastor pues es un regalo que también nos hace Dios a nosotros.
«“Como Obispos, tenemos la oportunidad de conocer a personas extraordinarias que trabajan voluntariamente en muchas parroquias y realidades eclesiales y, desde ese punto, la vida del Obispo es afortunada”
- ¿Hay muchas diferencias entre una diócesis grande y una pequeña?
- En las diócesis pequeñas no cabe duda que vas conociendo mucho más profundamente a las personas, a los sacerdotes y sus familias. A veces te aprendes hasta el nombre de las mascotas. En una diócesis más grande como la de Málaga, ciertamente la forma de actuar cambia. Tienes que aprender a delegar, tienes que actuar por otras personas, pero, en el fondo, se trata de trabajar con un grupo que te ayude a llevar adelante la misión de la Iglesia que, fundamentalmente se resume en el anuncio del Evangelio, la celebración de los Sacramentos y en la promoción de la Caridad con las personas que más sufren.
- ¿A qué problemas se enfrenta en ambas?
- Los problemas, la verdad, se parecen bastante, aunque tengan diferentes características. Los problemas que tenemos en todas las diócesis es que tenemos realidades muy bonitas, pero a veces viven desconectadas. A mí me gustaría que la Diócesis de Málaga, en la que ahora trabajo, las cofradías y hermandades, los colegios católicos, por supuesto las parroquias y los movimientos y asociaciones trabajáramos más en común. En ese sentido, el problema no cabe duda que es esa atomización. Por otra parte, uno de los problemas que creo que es más importante son las dificultades que tienen las familias en la transmisión de la fe. Después hay otros problemas que son más administrativos, cuestiones que van surgiendo, pero no debemos perder de vista lo que es fundamental que no cabe duda que es relanzar la misión, hacer que la diócesis funcione cada vez más coordenadamente y procurar que esa transmisión de la fe siga adelante.
“No debemos perder de vista lo fundamental, que es relanzar la misión, hacer que la diócesis funcione cada vez más coordenadamente y procurar que esa transmisión de la fe siga adelante”
- El lema de la asamblea es ‘Renacer juntos en Cristo para la misión’. ¿Cómo lo aplicamos?
- La verdad es que cuando he visto el lema de esta asamblea me he visto muy reflejado porque precisamente en Málaga ahora estamos redactando el Plan Pastoral y los elementos son los mismos. De hecho pensaba, igual nos puede servir este título porque los elementos están ahí: Jesucristo, en el centro; Juntos, la sinodalidad y sin perder de vista que nuestro objetivo es la misión, anunciar y transmitir a los demás el amor, los bienes y, por otra parte el Evangelio que hemos recibido.
- Ha venido desde Málaga para compartir su experiencia en nuestra asamblea. ¿Cómo de importante es la colaboración interdiocesana?
- Como decía antes, uno de los retos que tenemos en la Iglesia es la comunión. Dicho con otras palabras más actuales, la sinergia entre las diferentes realidades y también entre las diócesis y, en ese sentido, creo que aunque cada iglesia particular es distinta tenemos retos muy parecidos y poder colaborar, intercambiar nuestras experiencias es una riqueza. Algo, pobremente he podido aportar en esta asamblea y, ciertamente, vuestra experiencia yo me la llevo a Málaga para que nos sirva para seguir adelante en nuestro camino.