La figura del Diaconado Permanente en nuestra ‘Iglesia que camina’ en Plasencia

La figura del Diaconado Permanente en nuestra ‘Iglesia que camina’ en Plasencia

De la mano de don Antonio María Cabrera Herrera, Formador en la materia, nos introducimos en el Ministerio Eclesiástico del Diaconado Permanente, coincidiendo con la celebración hace dos semanas del Día del Seminario y con una profunda reflexión sobre esta figura en la revista diocesana Iglesia en Plasencia.

MINISTERIO ECLESIÁSTICO

El Diaconado Permanente en nuestra ‘Iglesia que camina’ en Plasencia

* Coincidiendo con la celebración la semana pasada del Día del Seminario, don Antonio María Cabrera nos introduce en una figura fundamental en la transmisión de la fe hacia los demás, el Diaconado Permanente.

En nuestra Iglesia que camina en Plasencia actualmente ejercen el ministerio del diaconado permanente dos diáconos, situados en las Zonas pastorales de Plasencia y de Navalmoral de la Mata, y se preparan cursando los estudios necesarios para poder ser ordenados tres candidatos que también participan en un elaborado plan de estudios, alternando con una continuada formación con clases quincenales a largo del presente curso académico. En primer lugar, haceros partícipes de la alegría que nos hace sentirnos gozosos y bendecidos como comunidad diocesana y por la respuesta generosa que supone el sí de nuestros hermanos, Antonio, Francisco José y Félix que, viviendo la fe en el seno de las familias representadas en sus esposas e hijos, han optado por responder generosamente a la llamada de Jesús, Maestro y Salvador.

Proceden del santo padre, el papa León XIV, en su Carta Apostólica y con motivo del 60 Aniversario de los Decretos Conciliares Optatam Totius y Presbiterorum Ordinis, la necesidad de perseverar en la misión apostólica, perseverando en una fidelidad que genera futuro. Si es cierto que están dirigidas a los presbíteros y obispos, también adquieren sentido y compromiso en el ámbito del ministerio de los diáconos. Se trata de mantener firme la identidad ministerial. Se trata de revitalizar siempre y cada día el ministerio confiado a toda la Iglesia, extrayendo fuerza de su raíz, para ser, sigue diciendo el Santo Padre, junto con todos los fieles y a su servicio, discípulos misioneros según su Corazón.

Una FIDELIDAD que nace, se sostiene y adquiere perseverancia, reconociendo que en el centro de nuestra vida está Jesús y, entonces, la vocación al ministerio ordenado crece como donación de sí mismos a Dios, y por ello, a su Pueblo santo, a la Iglesia, a la que estamos empeñados en servir.

Una fidelidad que comienza para vosotros candidatos, Antonio, Francisco José y Félix, en la necesaria y continuada formación, como ha diseñado y elaborado nuestro obispo y que aseguramos el curso pasado 2024-25. Así iniciamos nuestra tarea encomendada un lunes, 17 de febrero en la ciudad de Trujillo con la acogida y la Celebración de la Misa de la Apertura del Curso. Después y en la Casa de Cáritas, elaboramos la Agenda para la programación de los encuentros formativos de ese Curso y que han tenido lugar con la periodicidad quincenal, precedidos de una Oración-Plegaría. En este curso 2025-26, y para facilitar el desplazamiento más favorable de todos los asistentes, todo el proceso formativo se ha trasladado a las reformadas y acogedoras instalaciones del Seminario Diocesano de Cáceres. Desde aquí aprovechamos para trasladar nuestra gratitud por la generosa acogida que nos están ofreciendo.

El acompañamiento en la formación de diáconos permanentes lo ha establecido la Iglesia, como importante y decisivo, porque no solo guía el discernimiento vocacional y la maduración humana y espiritual, sino que también modela que los candidatos al diaconado permanente lleguen a ser «puente» entre los fieles y el altar, entre el ministerio y el servicio, entre la celebración y la caridad, asegurando por ello, la formación humana, espiritual, doctrinal y pastoral, para vivir el servicio con autenticidad, con fidelidad y abrazada caridad, integrando la vida familiar y laboral con el ministerio, siendo un proceso de conversión continua y no solo de adquisición de conocimientos, y todo, para asegurar y poder ser reflejo vivo de Cristo Siervo.

Los documentos de la BAC, elaborados por la Comisión Teológica Internacional sobre el diaconado, evolución y perspectivas, los de la Conferencia Episcopal Española acerca de El Diaconado de la Iglesia en España, así como las Normas Básicas para la formación de los diáconos permanentes en las diócesis españolas, aprobadas en la 102 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, están siendo materia de trabajo desde el curso pasado. También la necesidad de una formación sobre la Espiritualidad del Diaconado, y la pastoral en el ministerio del diaconado permanente, completarán la estructura necesaria para una apropiada y actualizada formación en el ministerio de los diáconos.

El interés en muchas ocasiones de trasladar lo aprendido a la vida pastoral o litúrgica de nuestras parroquias pone de manifiesto también un esmerado celo por las cosas que, en un futuro próximo, se habrán de ejercer como don del ministerio ordenado. Resaltaremos también la perseverancia en el deseo de conocer los fundamentos históricos y también teológicos y pastorales que fundamentan el ministerio ordenado de los diáconos y el deseo y compromiso de ejercer la tarea que se les encomendará.

Siempre me ha interpelado, que esa llamada pueda ser vivida en el seno de una familia, implicando a las esposas y a los hijos, haciendo partícipes de esa tarea a toda la familia. En todo es significativo que sepamos transmitir desde la Iglesia, integrar la necesidad de conciliar el servicio a la familia y al trabajo en la vida social, con la también necesaria disponibilidad a la tarea ministerial del diaconado. Con todo, nuestra tarea ha de ser suplicar a Dios, Señor Nuestro, la necesaria conciliación de las tareas encomendadas desde una probada experiencia de vida y comunión y de generosa disponibilidad en el servicio.