La Catedral acoge una Misa Crismal que refuerza la identidad de los sacerdotes diocesanos

La Catedral acoge una Misa Crismal que refuerza la identidad de los sacerdotes diocesanos

La Catedral de Plasencia acogía esta mañana, Miércoles Santo, la Misa Crismal, presidida por Monseñor don Ernesto J. Brotóns, que estuvo acompañado en la celebración por don Jacinto Núñez, Deán/Presidente de la seo; don Francisco E. Barrado, Vicario General, junto al resto de vicarios; los miembros del Cabildo Catedralicio, y, aproximadamente, un centenar de sacerdotes procedentes de las distintas parroquias de la diócesis, que, en una jornada fraterna, renovaron sus promesas sacerdotales siendo testigos de la consagración del Santo Crisma y de la bendición de los óleos que se utilizan durante todo el año en las parroquias. Religiosos y fieles quisieron acompañar a los celebrantes en una de las fechas más importantes del calendario litúrgico.

Monseñor Brotóns hizo hincapié en la carta de León XIV a los sacerdotes en el 60 aniversario de los decretos conciliares sobre el sacerdocio y la formación sacerdotal, donde «nos invita a reavivar el don que un día recibimos por la imposición de manos, a sentirnos agraciados, bendecidos. Nos ha tocado, ciertamente, un lote hermoso», señalaba el prelado, recordando que toda vocación se nutre del encuentro con Cristo.

«En los momentos duros, de crisis o desaliento, traigamos de nuevo al corazón esa voz entrañada de amor que un día nos llamó y nos dijo -donde vas, confía siempre-«, añadía, ya que la vocación «es un don» y «nunca daremos suficientes gracias a Dios por él». Así que «custodiemos este don» en un camino en el que los sacerdotes no están sólos sino que se tienen los unos a los otros y les compromete a cuidarse los unos a los otros. «El sacerdote es siempre un hermano entre hermanos que camina con todo el pueblo de Dios», ahondando en la fraternidad sacerdotal.

Recordó también, parafraseando al Papa, que el sacerdocio «no es signo de poder sino de servicio. El ser para es inseparable de la misión. Somos para los demás en un servicio humilde y sencillo».

 

Antes de terminar, quiso pedir por las vocaciones y agradecer el servicio que los sacerdotes de la Diócesis realizan a diario.