Iglesia en Plasencia: ‘Y en este momento, ¿qué podemos aportar? (sección Diálogos)

Iglesia en Plasencia: ‘Y en este momento, ¿qué podemos aportar? (sección Diálogos)

A continuación les ofrecemos el artículo de la sección Diálogos publicado en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.

Y en este momento, ¿qué podemos aportar?

En el final del año litúrgico, y justo antes de terminar el año 2025 nos encontramos ante una nueva convocatoria de elecciones autonómicas. Ante esta inesperada cita y analizando la situación general, marcada por la polarización y la rigidez en las posiciones políticas, surge en muchas personas cristianas una pregunta: y en este momento, ¿qué podemos aportar?

Cierto es que la presencia de cristianos en la vida pública está hoy “de capa caída”, no tanto porque no estemos presentes en los espacios donde se desarrolla la política, sino porque es difícil encontrar políticos que confiesen libre y abiertamente su opción por el seguimiento de Jesús de Nazaret en su compromiso político. No parece “estar de moda” confesarse cristiano en el seno de los partidos, sean de la ideología que sean.

Ninguna opción política agota el Evangelio, porque una misma fe puede conducir a compromisos políticos distintos, fruto del discernimiento personal y comunitario. Y es justo este hecho diferenciador lo que los cristianos podemos aportar a la sociedad en este convulso momento: la experiencia de caminar juntos, la experiencia de lo comunitario, la experiencia de lo sinodal y del discernimiento comunitario, la experiencia del encuentro con el que piensa diferente, la riqueza de escucharnos para decidir.

En un momento en el que la polarización de la sociedad nos intenta separar, segregar y distanciar cada vez más, el Espíritu nos ha llevado como Iglesia a hablar de caminar juntos, a experimentar la riqueza de la unidad sin uniformidad, a potenciar el diálogo y la escucha en la pluralidad y la diversidad frente a los individualismos, la rigidez y lo excluyente. El proceso sinodal de encuentro iniciado por Francisco, de feliz recuerdo.

Y esto no ha sido casualidad: seguimos siendo llamados a trabajar día a día por el bien común, el de todas las personas; a seguir construyendo el Reino de Dios, reino de hijos y de hermanos. Y a hacerlo participando donde se decide, en la política, que es la más alta caridad. Esto pasa por la experiencia constante del diálogo: un diálogo basado en la escucha serena, con actitud abierta y contacto cercano. “Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo dialogar. Para encontrarnos y ayudarnos mutuamente necesitamos dialogar” (FT 198). Tenemos mucho, por tanto, que aportar.