04 Mar Iglesia en Plasencia: ‘Trocha’, sección Editorial del último número de la revista diocesana
A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título Trocha, ha sido publicado en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia en la sección Editorial.
Trocha
Trocha es una vereda o un camino angosto y escusado, o que sirve de atajo para ir a una parte. Al ser un desvío de recorrido habitual suele ser una alternativa que requiere esfuerzo o implica peligrosidad. Suele ser solitario y que no está oportunamente señalado. Fácilmente acarrea equívoco lo que supondría un desgaste en vano.
Recurrir a una vereda implica cierto recelo sobre el camino señalado. Bien por una desconfianza sobre su bondad o bien por opinar que para quien lo ha de recorrer no es el más oportuno, quizás por sentirse más cualificado que los demás para llegar más rápido al destino.
Oculta un aire de prepotencia o que lo más usado y habitual no es lo mejor. El refranero, hijo de la madre experiencia, dice que no hay trocha buena, que no hay atajo sin trabajo. Que si no ha sido tomada como el recorrido más habitual será por algún inconveniente. Que no será tan bueno.
Cuando esto lo llevamos al campo espiritual y moral, se descubre que la trocha se aproxima al pecado. Desviación del plan de Dios para seguir el propio. Elegir por uno mismo lo que es mejor siguiendo el propio criterio. Implica cierta duda de la bondad de quien da las normas y destila soberbia y un aire de superioridad.
Hacer el ejercicio del camino cuaresmal implica una reflexión sobre el modo de elegir el itinerario a recorrer en el ámbito espiritual. ¿Me dejo guiar por la enseñanza bíblica, que me da a conocer el camino designado por Dios para llegar a la felicidad y da sentido de plenitud a la vida o prefiero las trochas que me he diseñado? ¿Baso mi caminar por las señales evangélicas que Jesucristo ha marcado o busco mi forma de decidir lo que me conduce a la propia realización?
Antes de celebrar la Pascua, el triunfo del amor entregado por nuestra salvación, es conveniente reflexionar sobre lo que motiva mi elección del camino. ¿Me dejo llevar por las señales de la autovía evangélica o prefiero tomar los atajos diseñados por mí mismo? ¿obedezco las indicaciones del Amor misericordioso de Dios o me empeño en seguir mi instinto que me aleja del buen camino y me hace elegir mi propia trocha?