04 Ene Iglesia en Plasencia: ‘La eliminación del clero como objetivo. Abertura (I)’ (Historia)
A continuación les ofrecemos el artículo correspondiente a la sección Historia del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia. Don Juan Antonio Corrales Muñana nos traslada la historia y el asesinato del mártir don Delfín Sánchez Ramos.
Provincia de Cáceres. El objetivo sigue siendo la eliminación del clero. I Abertura.
Dejamos atrás la provincia de Badajoz y pasamos a relatar los hechos acaecidos en la de Cáceres. Como dijimos al principio, la provincia desde el comienzo de la contienda civil se alía con el bando nacional, por lo que en el caso de nuestra diócesis cuyo mayor territorio pertenece a dicha provincia, sólo tenemos que lamentar algunos sucesos ocurridos en las proximidades del límite entre ambas zonas; bien por la proximidad del frente o por incursiones de milicianos procedentes de otras localidades, como ocurrió en las localidades del sur de la provincia, Campo Lugar, Abertura y Villamesías.
En Abertura, el Frente Popular gana las elecciones del 16 de febrero. Según declaraciones del párroco posterior a los hechos, la situación tanto para la iglesia como para las personas de Orden se vuelve bastante violenta. Al párroco se le insultó varias veces públicamente y se produjeron varios saqueos y confiscación de bienes de personas contrarias a la república.
El encargado de la parroquia era en estos momentos D. Delfín Sánchez Ramos, natural de Orellana la Vieja donde había nacido el 4 de octubre de 1886. Ordenado presbítero el 24 de septiembre de 1910, desempeñó los cargos de coadjutor de Santa Amalia, ecónomo de Cristina, coadjutor de Santiago de Don Benito y por último párroco de Abertura.
El 19 de julio D. Delfín es detenido y encarcelado juntamente con otras personas. Al día siguiente, escoltado por los escopeteros, es conducido a la iglesia con el fin de registrarla, ya que, según ellos escondía armas y municiones; todo ello en medio de burlas e insultos. Uno de los encargados de registrar la iglesia y señalando un gran crucifijo que en ella había dice a D. Delfín: “Di a este que te salve” a lo que D. Delfín respondió: “En él confío, como siempre he confiado”.
En ese momento llega un auto con falangistas de Villamesías y Guardia Civiles de Miajadas que libran al párroco de la angustiosa situación y restablecen el orden en el pueblo. D. Delfín puede regresar a la casa parroquial donde vivía con sus tres hermanas enfermas a las que cuidaba.
Pero la tranquilidad no durará mucho, el 2 de agosto llega al pueblo un batallón procedente de Villanueva de la Serena con intención de llegar a Miajadas por Villamesías. Antes habían pasado por la localidad cercana de Campo Lugar, donde quisieron acabar con la vida del párroco, sin embargo éste alertado del peligro logró evadir la muerte refugiándose en una zahúrda de una casa vecina.
Ante la amenaza que suponía el batallón de milicianos, la mayoría de la población abandona sus hogares y se refugiará en el campo. D. Delfín permanece en la casa parroquial junto con sus hermanas. Al encontrarse la casa parroquial en la misma plaza los milicianos fueron directamente a por él. Viendo lo que estaba sucediendo delante de su casa decide huir acompañado de una de sus hermanas por la puerta trasera, pero una miliciana que venía en uno de los camiones, le descubre y le dispara por la espalda. No contentos con esto una vez en el suelo desfogaron contra él toda su furia y le destrozaron el cráneo con un hacha.
Ese mismo día la iglesia parroquial es profanada, destruyendo parte de las imágenes y otros objetos del culto.
El batallón continúa dirección Villamesías, donde las fuerzas locales, atrincheradas en la torre de la iglesia, consiguen detener su avance. Los milicianos al ver que los refugiados en la torre estaban provistos de municiones y que el asedio se podía prolongar, decidieron prender fuego la iglesia con el fin de que se rindieran y abandonaran las armas, cosa que no consiguieron, quedando la mayor parte de la iglesia y todo cuanto había en ella calcinado.