11 Feb Iglesia en Plasencia: ‘Confesión’, artículo de la sección Liturgia de la revista diocesana
A continuación les ofrecemos el artículo que bajo el título Confesión salía publicada en la sección de Liturgia del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia, a cargo de don Miguel Ángel Ventanas, delegado diocesano de Liturgia y Animación a la Oración.
Confesión
Viene del latín “confiteri” y significa declarar, reconocer, admitir. Es uno de los nombres que recibe el Sacramento de la Penitencia o Reconciliación mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo y recuperamos la vida de gracia, es decir, la amistad con Dios.
“Se le denomina sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo este sacramento es también una «confesión», reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador”. (CIC 1424)
Cristo lo instituyó diciendo a los apóstoles: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados, a quienes se los retengáis les serán retenidos” (Jn. 20, 23). La Iglesia es la que posee el poder de perdonar los pecados y buscar la santificación de sus miembros, a través de la penitencia y de una renovación interior. “En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 18,18).
Es la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios, que es nuestra verdadera felicidad. Es el sacramento del hijo arrepentido que vuelve a los brazos de su Padre.
Debemos confesarnos cada vez que caigamos en pecado grave o por lo menos una vez al año en Cuaresma. Pero es aconsejable confesarse una vez al mes, ya que así fortalecemos nuestra alma para resistir la tentación y nos acercamos más a Dios.
El confesionario o sede penitencial es el lugar donde, ordinariamente, se celebra este sacramento. Se pide que estén en un lugar iluminado y que faciliten la celebración de los gestos sacramentales, salvaguardando la opción de los fieles por el anonimato.