30 Ene Iglesia en Plasencia: ‘Actitudes del catequista’: la constancia (sección Catequesis)
A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título ‘Actitudes del catequista: la constancia’, salía publicado en el último número de la revista diocesana Artículo en Plasencia.
Actitudes del catequista: la constancia
Dar catequesis supone siempre una fascinante tarea, pues proporciona grandes alegrías, por las experiencias positivas que lo acompañan. Pero en otras ocasiones supone dolor y sufrimiento, por las dificultades que entraña educar en general, más la dificultad añadida a las nuevas generaciones.
Estas dificultades, a veces inquietan y nos hacen dudar de nuestra misión. Tenemos el peligro de creer que nuestra labor es inútil porque no vemos los frutos que nosotros esperaríamos. Con frecuencia tendemos a culpabilizarnos y buscamos un cambio (de grupo, de método, de programación,). Si bien es bueno hacer un análisis y ver cómo mejorar, no lo es el cambio por el cambio.
La catequesis pide constancia. El catequista tiene que tener constancia con el grupo de catequesis y aprender a sobrellevarlo con paciencia. Las personas no cambiamos fácilmente las actitudes, ni adquirimos con facilidad nuevos conceptos. Y a veces exigimos a niños que empiezan a plantearse su fe, las actitudes y respuestas que tenemos nosotros después de años de experiencia de fe. La educación en la fe de niños y jóvenes conlleva una paciencia que debe renovarse con bastante frecuencia. El catequista debe ser constante en la sesión de catequesis. A los niños se les suele hacer aburrida la rutina y que cada sesión de catequesis tenga la misma estructura. Y es bueno incluir algunas modificaciones que puedan hacerlo atractivo.
Pero si cada sesión cambiamos continuamente de actividades, al final crearemos un caos en las mismas que impide el trabajo y la asimilación. La sesión de catequesis necesita un ritmo adecuado, que facilite a los niños la asimilación y práctica del mensaje de la fe. Finalmente, el catequista debe ser constante con la metodología adquirida. No es bueno cambiar cada año de método porque encontramos uno más atractivo. La programación completa de todo un proceso hace posible una exposición integra de la fe.
Ismael Pastor González
Delegado diocesano de Catequesis y Catecumenado de Adultos