28 Nov Iglesia en Plasencia: ‘Actitudes del catequista: la Comunión’ (Catequesis)
A continuación les ofrecemos el artículo correspondiente a la sección Catequesis, incluido en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia, a cargo de nuestro Delegado de Catequesis y Catecumenado de Adultos, don Ismael Pastor González.
Actitudes del catequista: la Comunión
Continuamos profundizando en las actitudes del catequista, y es muy importante recordar que el catequista evangeliza en comunidad y como parte de ella.
La catequesis no es algo personal, en exclusiva del catequista, pertenece a la Iglesia. Al desarrollar el ministerio de la catequesis el catequista ejerce una misión dentro de la Iglesia. Esta conciencia de “ser enviado” por la Iglesia debe presidir, en todo momento, la vida del catequista. Todo catequista es administrador de algo que le ha confiado la Iglesia como un don precioso recibido de las manos de su Esposo Jesucristo. Don que le servirá al catequista de gloria en el Reino, y tarea de la que se le pedirá cuenta por el verdadero y único Pastor de las ovejas. Por ello el catequista no “da catequesis”, sino que se convierte en miembro activo de la comunidad cristiana, con la que debe tener estrecho contacto.
Como parte de la comunidad cristiana, el catequista tiene, como una de las finalidades propias de la catequesis, la misión de introducir a los catequizandos en la misma Iglesia. No solo hablar de qué es la Iglesia, sino introducir en su seno. Por ello el “grupo de catequesis” se convierte en un pequeño laboratorio donde los catequizandos deben experimentar las actitudes humanas como el respeto, el perdón, la empatía, pero también las actitudes eclesiales que les hagan sentirse parte de la Iglesia donde sus miembros, con sus debilidades, tienen distintos dones que se ponen siempre al servicio de los demás creando comunión. El catequista, miembro de la Iglesia, ayudará a los catequizandos a experimentar que cuando se reúnen en grupo, en el nombre del Señor, no son sólo un grupo de amigos, sino que forman una verdadera comunidad por la que Cristo se hace presente: “donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20).