11 May ‘Id al mundo entero’, artículo de Historia del último número de Iglesia en Plasencia
A continuación les ofrecemos el artículo que, obra de don Juan Antonio Corrales Muñana, sale publicado bajo el título Id al mundo entero en la sección de Historia del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.
Id al mundo entero
Durante este tiempo de Pascua en la celebración de la Eucaristía, leemos el libro de los Hechos de los Apóstoles. Cada día en las lecturas vemos como la comunidad de los cristianos va creciendo no sólo en número, sino también en su expansión geográfica. Una vez resucitado el Señor y tras su vuelta a la casa del Padre, los apóstoles y discípulos, inflamados del Espíritu Santo, que reciben el día de Pentecostés, acometen la ingente tarea de llevar el Evangelio a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén (Lc. 24,47).
En dicho libro vemos como primeramente San Pablo y sus discípulos; después les seguirán todos los demás, son los que primero se aventuran a dejar el mundo judío y se adentran entre los llamados pueblos gentiles, que no eran otros que el resto de la humanidad, que nunca habían oído hablar del Dios de Israel. Gracias a las vías de comunicación del Imperio y las rutas comerciales del Mediterráneo, el cristianismo se va expandiendo poco a poco hasta llegar a la misma capital del Imperio, Roma, donde a mediados del siglo I ya existían comunidades cristianas.
Cada uno de los apóstoles, según la tradición, será el encargado de predicar el evangelio en un determinado territorio, labor que continuarán sus discípulos, llegando hasta los confines del mundo entonces conocido, cumpliendo así la misión que el mismo Señor les encomienda: Id al mundo entero Mc 16,15.
En algunos de estos lugares la fe cristiana se ha mantenido hasta nuestros días, aunque con distintas denominaciones; en otros los avatares de la historia, han provocado que donde existió una importante civilización cristiana, hoy prácticamente haya desaparecido.
En nuestro país y nuestra diócesis, el primero la provincia romana de Hispania y la segunda todavía no existía, es uno de esos lugares en los que el cristianismo se ha conservado desde sus inicios hasta nuestros días. La lectura del libro de los Hechos nos invita, no sólo a mirar a los comienzos de la Iglesia naciente, sino también a los orígenes de nuestra iglesia particular, planteándonos una serie de interrogantes; por qué hoy nosotros somos cristianos, cuándo llegó la fe cristiana a nuestra tierra, de qué forma se fue expandiendo, quiénes fueron los encargados de transmitirla, dónde surgen y cómo se organizan las primeras comunidades.
Todos estos interrogantes, no son solamente una mirada al pasado, podríamos decir que es más un signo de agradecimiento, por la labor que llevaron a cabo aquellos primeros cristianos, que en un mundo ajeno al cristianismo fueron capaces de encender la luz de la fe en aquella sociedad que nunca había oído hablar de Dios. Es sin duda, una mirada apasionante, que nos hace mirar el ardor y valentía que pusieron al servicio del Evangelio, en ocasiones con peligro para sus propias vidas, pero que lograron que el mensaje de Jesucristo calara hondamente en la población y que dicho mensaje haya pasado de generación a generación llegando hasta nuestros días.