07 Oct ‘Envite’, artículo publicado en la sección Editorial del último número de Iglesia en Plasencia
A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título ‘Envite’ sale publicado en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia en la sección Editorial.
Envite
Envite es sinónimo de empujón; un impulso que se da con fuerza para mover a alguien o algo; o el avance rápido que se da a una obra trabajando con ahínco en ella. Hace referencia a una fuerza que se recibe y sirve para avanzar o iniciar con diligencia. También en algunos juegos, especialmente en el mus, es una apuesta que se hace en una jugada.
No es insignificante reconocer la necesidad de recibir un buen envite para poner en marcha la actividad parroquial y diocesana; ni entender como una apuesta el inicio del curso pastoral. Por mucho que se esté seguro del triunfo final, se requiere de esperanza y confianza para participar en la construcción del Reino de Dios. La semilla del Evangelio necesita ser lanzada con fuerza para que no se quede en el camino; sólo se llega a la tierra buena si se sale de lo cómodo.
Viene desde los inicios de la difusión del Evangelio la convicción de que el fruto de esta tarea supera a los ministros. Que el uno siembra, otro riega, pero el que da fecundidad es el Espíritu Santo. Aunque es fácil refugiarse en los números y las estadísticas, la eficacia y el avance en la evangelizadora va más allá de los criterios humanos.
Iniciar un curso implica un esfuerzo, un avance y una apuesta. Se precisa un empujón que rompa con el quietismo y acelere el caminar de los diversos ámbitos en los que se construye el Reino de los Cielos aquí en la tierra. Es una apuesta por ir más allá del esfuerzo humano y confiar en que es Dios mismo el que se sigue haciendo presente mediante gestos, palabras y acciones.
Trabajo y preocupaciones, sinsabores y fracasos, descanso e inhibiciones, alegrías y éxitos en los que se mezclan el empeño humano y la confianza en la gracia divina; la manifestación de la fuerza y la fidelidad celestial en medio de la debilidad e infidelidad terrena.
Es una actualización del misterio de la encarnación; Dios sigue asumiendo y fecundando la realidad humana para ser el Enmanuel. La certeza de que el Espíritu Santo actúa en la Iglesia, renovando la redención de Jesucristo, refuerza la comprensión del inicio del curso como un envite.