14 Mar Encuentro Interdiocesano de Agentes de Pastoral de la Salud en Plasencia
La sala de bovedas del Seminario Diocesano de Plasencia ha acogido en la mañana de hoy la XI edición del Encuentro Interdiocesano de Agentes de Pastoral, una jornada que ha reunido a participantes de distintas diócesis extremeñas para reflexionar sobre el acompañamiento y el cuidado de las personas en situación de enfermedad o fragilidad.
El acto central ha sido la conferencia impartida por Vicente Robles Alonso, enfermero de Cuidados Paliativos, bajo el título “Inteligencia Espiritual, el arte de acompañar con sentido”. En su intervención ha subrayado que humanizar la existencia es la clave del acompañamiento, especialmente en los momentos más delicados de la vida. Como ha recordado en el ámbito del cuidado: si no se puede curar, alivia; si no puedes aliviar, acompaña. En ese acompañamiento entra también la dimensión espiritual, parte esencial de la persona.
Cuando curar ya no es posible, cuidar se convierte en un imperativo ético. Para ello es necesario comprender a la persona desde un modelo holístico de las necesidades humanas, en el que se entrelazan distintas dimensiones: la biológica, la psicológica, la espiritual y la religiosa. Atender al enfermo implica, por tanto, tener presentes todas estas realidades que conforman su vida.
Durante la jornada también se ha destacado la importancia de la escucha como herramienta fundamental del acompañamiento. Escuchar de verdad puede romper la soledad no deseada que muchas veces experimenta el paciente. A través de esa escucha la persona puede poner orden en lo que está viviendo, confrontar sus miedos, sentirse fortalecida y abrirse a un proceso de renovación interior. Todo comienza, sencillamente, cuando alguien se detiene a escuchar.
El acompañamiento pastoral busca acoger el sufrimiento del prójimo, comprender sin juzgar, preocuparse sin generar más preocupaciones e infundir ánimo, fuerza y esperanza. Para hacerlo posible existe una red de cuidado pastoral en el ámbito hospitalario en la que participan la gerencia del hospital, los capellanes y equipos religiosos, los agentes de pastoral de la salud y también la parroquia de origen del paciente, que puede continuar el acompañamiento más allá del hospital.
En el centro de todo este proceso se sitúa el núcleo fundamental del cuidado: la familia. El objetivo final de esta red de atención es profundamente humano: que nadie tenga que vivir la enfermedad, el sufrimiento o el final de la vida en soledad.
La jornada ha continuado con la celebración de la Eucaristía en la capilla del seminario y una comida fraterna entre los participantes, favoreciendo el encuentro y la visibilización del trabajo que realizan las Pastorales de la Salud y del Mayor en las diócesis de Extremadura.






