28 Abr Centro de Emergencia Betania: Una puerta abierta a la esperanza de los más vulnerables
El pasado 31 de marzo, un mes más de prórroga sobre lo establecido inicialmente, se cerraba el Centro de Emergencia Betania, en su primer curso de existencia. Nos adentramos en la importancia que ha tenido para muchos vulnerables y en la alternativa que supone para el presente y para el futuro de muchas personas.
Con motivo del Año Jubilar Mariano, Monseñor Brotóns propone a los diocesanos la creación de un centro de primera atención integral en las instalaciones del Comedor Social de Cáritas Diocesana de Plasencia, en plena calle de Trujillo. Allí había acudido en varias ocasiones y había conocido, en primera persona, las inquietudes y las necesidades de los usuarios a los que planteó qué mejoras querían. La mayoría de ellos demandaba un espacio donde poder pernoctar para no estar en la calle y, por esa circunstancia, nuestro Obispo decidió incluir el proyecto como actividad caritativa principal del Año de Gracia. Ese proyecto era el de transformar el comedor social en centro de emergencia. Ni ha sido fácil ni barato, pero la voluntad ha podido con todos los inconvenientes, incluso siendo conscientes de que en un futuro seguirán realizándose mejoras. Enseguida empezaron las obras necesarias para convertir la primera planta del edificio en centro de emergencia y rehabilitar las duchas y ampliar el servicio para poder satisfacer las necesidades de higiene de las personas.
Con ambos servicios (comedor y duchas) y con tres habitaciones completas con dos plazas cada una y un baño privado se abría el centro de emergencia Betania el pasado 1 de noviembre.
Al frente del centro se encuentra Yessica de Arriba González, técnico trabajadora social de Cáritas Diocesana de Plasencia, a la que se suma otro técnico, Alfredo Sánchez Ramos, un monitor, un guardia para garantizar la seguridad de los usuarios, y unos doce voluntarios sin los cuales no sería p0osible tener este recurso que ha llegado para quedarse.
Tras cinco meses de funcionamiento, algunos de ellos muy duros en la calle por el frío y el mal tiempo, llega el momento de hacer un primer balance, que no puede ser más que positivo. Así lo reconoce De Arriba, quien nos indica que han pasado unas treinta personas “y la evaluación del mismo es muy positiva por las personas que han pasado por allí. Es un servicio muy demandado pues no hay ningún servicio similar en el Norte de Cáceres. El más cercano está en Cáceres y abre todo el año”. Precisamente, abrir todo el año, es el objetivo que se plantean cara al futuro. “Algunos días hemos tenido una demanda mayor de las plazas que tenemos. La verdad es que no esperábamos tener tanta. Esos días han tenido que dormir en la calle o ir a algún hostal gracias al apoyo de algún sacerdote o ir a otros centros de emergencia. Además, la coordinación con Servicios Sociales del Ayuntamiento ha sido fantástica y nos han derivado gente cuando se dirigía a ellos. Además, del servicio en sí, hemos acogido personas que estaban en los días previos a entrar en algún recurso específico como una residencia de mayores, comunidades terapéuticas, …”, comenta De Arriba, que tiene claro que “el perfil son personas sin hogar que viven en la calle. Algunas han utilizado el recurso como puerta de entrada a procesos de reinserción y rehabilitación física y se les derivaba al centro de acogida. Otras porque necesitaban pasar alguna noche en Plasencia y otras han vuelto a la calle por decisión propia”, añade.
Pero si importante es la atención física, también lo es la personal y la respuesta de los usuarios ha sido excelente. “Al final yo creo que nos convertimos en su familia y la relación se hace muy cercana. Ellos esperan que no se les juzgue y en nosotros encuentran ese acompañamiento, esa palabra de aliento, ese tiempo y ese espacio de silencio si no quieren hablar, pero también si necesitan ese abrazo, lo encuentran”, sentencia.



