Carta de Monseñor Brotóns con motivo del inicio de la visita pastoral a la Diócesis

Carta de Monseñor Brotóns con motivo del inicio de la visita pastoral a la Diócesis

Carta con motivo del inicio de la visita pastoral a la Diócesis publicada en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.

Queridos hermanos y hermanas De nuevo, un afectuoso y fraterno saludo a todos y a cada uno de vosotros.

Uno de los deberes más hermosos y fecundos de los obispos es la llamada visita pastoral, esa visita, más programada y, sobre todo, sosegada, del obispo a las distintas comunidades de su diócesis, con tiempo para el encuentro, para orar juntos, escucharse e intercambiar puntos de vista y palabras de aliento.

Estoy seguro de que muchos de vosotros ya habéis acogido a algunos de mis antecesores con este motivo en vuestras parroquias y me consta el bien que estas visitas han hecho. Por ello, después ya de tres años con vosotros, y tras ese primer contacto con la mayoría de las parroquias y realidades pastorales de nuestra diócesis, creo que ha llegado el momento oportuno de iniciar la visita pastoral a toda nuestra Iglesia placentina, comenzando por el arciprestazgo de la Vera. Sé que llevará tiempo y unos cuantos cursos poder recorrer toda la geografía diocesana; no obstante, mi deseo es realizarla con paz y serenidad suficiente para poder vivir con intensidad este acontecimiento de gracia que me llena de gran alegría.

No se trata de un mero trámite administrativo, burocrático o de control. No voy a vosotros como gestor, sino como pastor y sucesor de los Apóstoles, que siente la necesidad de conoceros, de estar y orar con vosotros, de confirmaros en la fe. También los Apóstoles visitaban las comunidades que habían fundado. Hermosas son las palabras de Pablo: “Tengo ganas de veros, para comunicaros algún don espiritual que os fortalezca; para confortarnos mutuamente en la fe común: la vuestra y la mía” (Rom 1, 11-12). Quiero, ante todo, escucharos y conocer de primera mano el calor de vuestra fe, la ilusión y el ardor con que la transmitís, vuestros proyectos e iniciativas, así como las dificultades que encontráis para vivirla y, de ese modo, poder alentarnos y apoyarnos. Es, sin duda, una ocasión propicia para fomentar la comunión y la corresponsabilidad en nuestra Iglesia diocesana, crear lazos, revitalizar nuestras comunidades y, con la mirada puesta en la misión, renovarnos e impulsar nuestra acción pastoral, no encerrados en nosotros mismos, sino comprometidos en un mismo Proyecto Diocesano. Es una oportunidad genial para revisar juntos el camino que vamos recorriendo y poder agradeceros en persona vuestra entrega. La visita pastoral da sentido y fuerza al ministerio episcopal, pues, como decía san Agustín, “con vosotros soy cristiano y para vosotros soy obispo”. Sin ese cálido encuentro no sería posible mi ministerio, que siempre está a vuestro servicio.

«Sin ese cálido encuentro no sería posible mi ministerio,

que siempre está a vuestro servicio»

Si Dios quiere, comenzaré la visita, como he dicho, por el arciprestazgo de la Vera el próximo 31 de enero. Voy con mucha ilusión y esperanza, y, si bien habremos de ajustarnos, como es lógico, a unas fechas, horarios y actos programados, deseo que sea un encuentro sencillo y familiar, fraterno, que tendrá su momento central en la Asamblea Parroquial y, sobre todo, en la celebración de la Eucaristía. Todo lo vuestro me interesa, deseo saludaros y compartir la fe con todos, sacerdotes, religiosos, seglares, quienes colaboráis en la parroquia en cualquiera de sus tareas, y, especialmente, con los más pobres, los enfermos, también con los niños y los jóvenes. Pido al Señor encontrar la palabra de aliento justa que cada uno necesite, para crecer juntos en fidelidad al Evangelio, atentos siempre a su llamada.

Os invito a todos a que preparéis y abráis vuestro corazón a los dones que Dios, nuestro Padre, derrame con ocasión de esta visita. Con tiempo suficiente, vuestro vicario de zona y los sacerdotes de cada arciprestazgo irán concretando los detalles de la preparación y su desarrollo. Por mi parte, me estoy preparando espiritualmente para que mi actitud sea la de un verdadero padre, hermano, pastor y servidor vuestro. Desde ya encomiendo al Señor, por intercesión de la Virgen María y de nuestros santos hermanos patronos, Fulgencio y Florentina, los frutos de esta visita en mis oraciones. Ayudadme, por favor, con la vuestra.

No olvido, en otro orden de cosas, que este domingo culmina la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, este año con el lema «Un solo espíritu, Una sola esperanza». Hagamos nuestra, de forma especial en estos días, la oración sacerdotal del Señor: “Que sean uno, para que el mundo crea” (Jn 17,21).

Con mi afecto y bendición

 

Oración por la Visita Pastoral

Señor Jesús, queremos acoger con alegre acción de gracias la visita pastoral que nuestro obispo Ernesto se dispone a realizar en tu nombre a nuestra parroquia.

Te pedimos que esta visita nos ayude a caminar unidos, a sentir con mayor fuerza que somos familia, comunidad, miembros vivos del Pueblo de Dios que camina en esta Diócesis nuestra de Plasencia.

Haz, Señor, que la visita pastoral de nuestro obispo posibilite un verdadero encuentro contigo, Buen Pastor, Señor y Hermano nuestro.

Y, así, confirmados en la fe, con la fuerza de tu Espíritu, poder renovar juntos nuestro compromiso y entusiasmo por seguirte, por acoger y hacer presente el Reino de Dios, por ser una Iglesia viva, samaritana, de puertas abiertas.

Ponemos la visita pastoral bajo la protección de la Virgen María, Madre tuya y Madre de la Iglesia, y de nuestros santos hermanos patronos, Fulgencio y Florentina. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.