17 Jul ‘Cuándo parar’: sección Diálogos del último número de la revista Iglesia en Plasencia
A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título ‘Cuándo parar‘ sale publicado en la sección Diálogos del último número del curso de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.
Cuándo parar
Cuando se imponen los calores del verano, en esta Extremadura nuestra nos vemos obligados a cambiar hábitos y horarios. Escribo estas líneas en el portátil, a la sombra de un árbol de la garganta de Cuartos, en la Vera, mientras al fondo se escucha divertirse a la juventud de Miajadas en el campamento diocesano y llega el aroma a tortilla de patatas y filetes empanados con pimientos fritos de los “tupper” de una familia que lo comparte todo entre risas a mi lado.
Suena al fondo, en un altavoz inalámbrico algo pasado de decibelios, la canción “cuándo cerrar” de ELYELLA e Iván Ferreiro. De pronto me atraviesan unos versos de la canción que dicen: “hay que saber cuándo parar. Ganar a la vida”. Hay que saber cuándo parar me repito.
Muchos llevarán meses buscando destinos para el verano: el mejor apartamento, la mejor playa, el hotel mejor ubicado. Y en esa previsión no faltarán visitas, entradas compradas con meses de antelación, conciertos, reservas… En definitiva, la agenda de las vacaciones llena también para no poder parar.
Hoy está mal visto parar: somos obligados por la convención social a rellenar nuestros estados e historias con fotos y videos que demuestren todo lo que hemos hecho en vacaciones. Que no parezca que “perdemos” el tiempo. Hay que exprimir y agotar la vida hasta las escurrajas.
Jesús, que siempre es actual y radical con su Evangelio, nos vuelve a invitar hoy a parar: “Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco” (MC 6: 30-34). Jesús, que nos habla de múltiples maneras, nos invita a un lugar tranquilo a descansar del cansancio físico y mental. A dejarnos curar por él las heridas que nos deja el trabajo por el Reino. A reponer fuerzas con su Pan y a alegrar el corazón con su Vino.
En estas ando y miro alrededor. Me pregunto si no estará Jesús aquí conmigo, a la sombra del sauce, entre olor a tortilla de patatas y pimientos fritos, escuchando el rumor del agua que parece detener el tiempo y junto a las familias y grupos de amigos ríen y comparten. ¿O Él también preferirá la agenda llena y el mejor hotel de Matalascañas? Hay que saber cuándo parar y ganar a la vida.
¡Feliz verano!