‘Calor’, artículo de la sección Editorial del último número de la revista Iglesia en Plasencia

‘Calor’, artículo de la sección Editorial del último número de la revista Iglesia en Plasencia

A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título ‘Calor‘, sale publicado en el Editorial del último número del curso de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.

Calor

Calor es la sensación que se experimenta ante una elevada temperatura y también significa entusiasmo, vehemencia, cariño. Por eso, aunque por estas fechas al ser agobiante tiene un matiz negativo, en otra época del año se busca y es sinónimo de lo que llena el corazón. El calor del hogar va más allá de la temperatura que se desprende del fuego de la leña que arde en medio de la cocina. Y es la ternura y el cariño que se recibe en el seno de la familia.

Aunque en pleno julio lo que se busca es lo que haga disminuir la temperatura, es tiempo propicio para buscar otro calor. El de los amigos que con el ajetreo de los días cortos se restringe. El de la familia que precisa de más convivencia y de conversaciones más profundas. El de ese grupo de referencia que son a la vez amigos y familia en el que uno se siente libre para ser uno mismo sin el precipicio del que dirán.

La fe también ofrece un sentimiento agradable que es necesario cuidar, es tiempo para dialogar con calma con el que nos habla en su Palabra, de buscar saborear las celebraciones sacramentales con más sosiego y a sorbos más pequeños, de intentar vivir la misericordia de Dios sin prisa. Aunque sólo sea aprovechando el descenso de las temperaturas en la mañana para en el interior de una iglesia o ermita buscar ese otro calor.

Orar es calentar el corazón, pero no con temperatura medible físicamente. Es sentir la presencia de quien te impulsa a sacar lo mejor que está a tu alcance. Es experimentar el amor que invita a mar sin esperar recompensa. Es disfrutar de la enseñanza de quien te abre nuevos horizontes y te ofrece retos que dinamitan la apatía y la comodidad.

Recuperar viejos anhelos o dejarse sorprender por nuevos desafíos. Constatar que hoy también es el momento oportuno para revivir el ambiente familiar que me hizo crecer, la amistad que me ayudó a superar los límites, la vivencia de fe que me hizo comprender la tarea que Dios me pedía. El verano es tiempo de calor y para buscar, lo que llena de sentido la vida y reconforta el alma, el otro calor.