Telli y José Antonio, testimonio diocesano de transmisión de amor y fe de abuelos a nietos

Telli y José Antonio, testimonio diocesano de transmisión de amor y fe de abuelos a nietos

La Iglesia celebra hoy la Jornada Mundial de los Abuelos y Personas Mayores coincidiendo con la Festividad de San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. En respuesta a sus oraciones y sacrificios, ya con avanzada edad, un ángel les anunciaba la buena noticia.

Sin lugar a dudas, la figura de los abuelos forma parte importante de la figura de la familia. En palabras del Papa León XIV en su mensaje para esta jornada: “La celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios. Que esta Jornada sea, por lo tanto, un estímulo para todos, en particular para los más jóvenes, y así retomar la bella costumbre de visitar a los propios abuelos, los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita”.

Telli y José Antonio, junto a sus nietos, en Trujillo.

Auristela ‘Telli’ Barquero Barquero, de 76 años y José Antonio García Illana, de 79, son dos orgullosos abuelos de nuestra diócesis, vinculados también a la pastoral familiar y nos trasladan el testimonio y la experiencia con sus cuatro nietos, José María y Carmen Marzal, y Diego e Irene Pacheco. Los dos primeros viven en Madrid y los otros dos en Cáceres.

Ser abuelos es para ellos una de las máximas expresiones del amor, pero también una responsabilidad, nos cuenta Telli. “Hombre. Ser abuelos incluye estar pendientes de ellos. Somos como una segunda línea en su cuidado. Obviamente, los padres son los educadores, pero nosotros también estamos ahí para ayudarlos y es cierto que hay veces que rectificamos”, relata. Precisamente, la transmisión de la fe es una de las facetas en las que tanto ella como su marido, han insistido con sus nietos. “Intentamos transmitirlo con el testimonio, con la oración, con la bendición de la mesa, con las costumbres, con el cariño y la cercanía. De hecho, nosotros pertenecemos al movimiento de Equipos de Nuestra Señora y tenemos oraciones para cada día y se lo hemos transmitido primero a nuestras hijas y luego, ayudados por ellas, a nuestros nietos. Cuando estamos con ellos, sobre todo en vacaciones, que pasamos más tiempo, vamos juntos a misa y es muy bonito porque en la consagración, los cuatro inclinan la cabeza y meditan como si fueran uno. Además, como nosotros somos del coro, ellos también cantan”. A nivel humano, también reconocen que algún capricho le dan a los pequeños, pero “nunca a espaldas de los padres». Y es que son conscientes de que «cuesta mucho educar, para que en un día se deshaga lo que se lleva tiempo trabajando por los padres”. Sin lugar a dudas, la relación es especial, como especial es la figura de nuestros mayores.

¡Que Dios los bendiga!