08 Jul ‘Estío’, artículo de la sección Editorial del último número de la revista Iglesia en Plasencia
A continuación les ofrecemos el Editorial del último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia.
Estío
Estío es sinónimo de verano, que conlleva descanso y vacaciones. Esta estación con tanto calor propicia buscar tiempo para descansar y aliviar el esfuerzo buscando las horas de menos calor. Los horarios de misas de verano buscan las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde. Pues también las prácticas de fe buscan mitigar el sofoco.
Sin duda que es lógico aplicar estos criterios para hacer más llevadera la vivencia del Evangelio. La fe en Jesucristo no impide moldear las prácticas, sabiendo distinguir lo que es esencial e inamovible de lo que es accidental. La celebración de la eucaristía dominical es esencial para la vida del cristiano incluso en verano, buscar un horario más oportuno no va en contra del profundo sentido del domingo.
Tener cintura para adaptar la fe en Jesucristo invita a ser dinámico en los modos y momentos en que se cultiva la vida interior durante la estación vacacional. Aunque no hay grupos de formación o catequesis en las parroquias, sí que se ofrecen campamentos o formas distintas de compaginar el descanso y el cultivo de las prácticas cristianas. Mayor tiempo parar el ocio puede ayudar para leer libros que enriquezcan el espíritu; viajar puede ser una excusa para visitar iglesias y descubrir como en la antigüedad los retablos eran verdaderas catequesis en imágenes.
Ícono del quehacer veraniego en la fe es el relato evangélico en que Jesús pide a sus discípulos retirarse con él a descansar. De alguna forma Jesús también veraneó con su Dios aprovechando la soledad para una forma distinta de cultivar la relación de sus seguidores más íntimos con él. Es también el verano tiempo propicio para los retiros o ejercicios espirituales donde sin prisas se escucha la palabra del Maestro y el corazón se siente amado e invitado a poner en práctica el amor desbordante del Padre del cielo
Ocasión propicia el verano para adaptar la forma de vivir la fe sin olvidar su importancia y centralidad. Aunque un refrán dice que tiempo de melones no es tiempo de sermones, hay que entenderlo como que, si hace mucho calor, la prédica no puede ser larga. Siempre se ha de vivir la fe y no es excusa para la práctica cristiana el estío.