León XIV pide a los jóvenes en la Vigilia que sean ‘chispa’ de una nueva humanidad

León XIV pide a los jóvenes en la Vigilia que sean ‘chispa’ de una nueva humanidad

León XIV ya está en Madrid, y no hay madrileño que no se haya dado cuenta de la presencia del pontífice ni acompañante del séquito papal que no haya quedado atónito ante el recibimiento de la capital. A primera hora de la mañana los quioscos de la ciudad vendían la bufanda oficial del Papa, como si el gran evento del día, en las postrimerías de la Plaza de Lima, fuera un derbi, acaso una final de Champions, o como si el Real Madrid recibiese el anuncio de un nuevo entrenador. Máxima expectación junto al Bernabéu.

Era un grupo de monjas, en un babel de colores, el que inauguraba la jornada, casi de madrugada, rezando el Rosario en una parada de autobús. Madrid contiene su aliento desde primera hora, pero con esa contención multitudinaria: el bullicio de la capital se ha peatonalizado y los niños corrían por la Castellana, mientras otros ondeaban sus banderas desde los balcones. España se ha vestido de gala para la ocasión. Y de fondo, en las calles aledañas a la Plaza de Lima, sonaban cánticos. Uno de estos coros improvisados, con cantoras de avanzada edad, entonaba alegremente aquello de «Juntos como hermanos, miembros de una Iglesia».

Y aunque a partir de las 16:00hs de la tarde se abrían las puertas para acceder a la multitudinaria Vigilia del Santo Padre con los jóvenes, no ha sido hasta las 18:30hs, con una puntualidad inusual, que ha empezado el festival musical con el que España calentaba los motores para recibir a León XIV. En las grandes pantallas distribuidas un vídeo invitaba a los cientos de miles de peregrinos a alzar la mirada. Ha sonado el himno oficial una y otra vez, al ritmo que los obispos y demás autoridades iban ocupando las sillas, y los últimos peregrinos avanzaban por los pasillos. La asistencia ha superado todas las expectativas.

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Foto: Marcos Nogales

Así ha comenzado a pasar por el escenario un ramillete de artistas. Si las primeras canciones en sonar abrían el festival con letras como «Como el Padre me amó, yo os he amado» o «Nadie te ama como yo», al poco tiempo han sonado a todo volumen temas más actuales. Antonio José, Lola Tuduri, Inazio o Mälmo sobre la inmensa tarima instalada frente al estadio Bernabéu. Miles de personas cantaban «Un viernes de enero» o «Matar la pena». Cada uno en su sitio, pero todos cantando sonrientes aguardando la llegada del Santo Padre.

Pasadas las 19:30hs comenzaba el rezo del Santo Rosario tras entonar un himno a la Virgen de la Almudena. La celebración ha dejado espacio a la oración. Alternando cada misterio –los Luminosos– con testimonios variados, el rezo ha creado entre la multitud un espíritu de recogimiento, al tiempo que ha estado guiado por un desacostumbrado hilo artístico: en las pantallas, cinco obras del Museo del Prado ilustraban el rezo mariano: del «Bautismo de Cristo», de El Greco, a «La Última Cena», de Juan de Juanes, pasando por la pintura flamenca de Willem Van Herp. Y terminado el Rosario, ha sido la música de Tuyo la que ha vuelto a sintonizar a la multitud con el ambiente festivo. Una certeza recorría entonces la capital: el Papa estaba cerca.Con los nervios a flor de piel, a las 20:35, al comenzar los compases del himno de la Visita –«Alzo la mirada»–, los cientos de miles de peregrinos congregados han estallado en un estruendo de alegría: León XIV aparecía en las pantallas iniciando su camino hasta el escenario central en el Papamóvil. Sonriente y cercano, afable y generoso. Y en primera fila, delante de la ministra Ana Redondo, delante del alcalde José Luis Martínez Almeida, delante del presidente de la Conferencia Episcopal Española, don Luis Argüello, y hasta delante del Secretario de Estado vaticano monseñor Pietro Parolin, se ha formado una fila de niños que han abarrotado la valla. Tras una carrera imposible, eran ellos los protagonistas del primer encuentro con León XIV.

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Foto: Marcos Nogales

Pero su llegada se ha hecho de rogar. El recorrido con el Papamóvil se ha alargado durante más de diez minutos, precisamente con paradas intencionales del Santo Padre para bendecir a los más pequeños. Era fácil verlo en una de esas pantallas con un bebé en brazos, acaso apretando la mano de una niña. A las 20:46hs se ha bajado, a la derecha del escenario para saludar precisamente a fieles, familias y, de nuevo, niños. Dejad que los niños se acerquen a él, en fin. El hilo musical, obra de una gigante orquesta, ha resonado en las calles de Madrid durante casi veinte minutos ininterrumpidos, hasta que a las 20:48hs León XIV ha subido al escenario.

 «De Madrid al cielo»

El cardenal de la capital, José Cobo, ha hecho gala de un punto de madrileñismo: «De Madrid al cielo» ha sido la bienvenida al Papa. La emoción estaba servida, y don José ha logrado dar en la tecla: «Mirar al cielo, mirar alto, y alzar la mirada. Para reconocer lo que el Espíritu sigue haciendo en su Iglesia. Para escuchar la voz del Señor». Y con una voz algo quebrada por la emoción, ha querido trasladar a León XIV lo que a cualquiera de nosotros nos hubiese gustado decirle: «Santo Padre, gracias por venir a ayudarnos a levantar la mirada. Gracias por confirmarnos en la fe. Esta es su casa». Madrid, España entera y nuestro corazón. El Papa ha sabido hacerse un hueco.

Tras una actuación del musical «Godspell», el silencio ha inundado Madrid, porque León estaba a punto de rugir. En ese rugido manso suyo, el pontífice ha querido improvisar un saludo: «En primer lugar, un saludo a todos vosotros. Gracias por estar aquí, y gracias por compartir la fe con todo Madrid y con todo España». Los aplausos se han hecho aún mayores cuando, en sus primeras palabras, ha tenido un arrebato de pastor, feliz de ver a sus ovejas entusiasmada: «No tengáis miedo, jamás, a una vocación a la vida sacerdotal o a la vida religiosa».

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Foto: Marcos Nogales

León XIV, en las preguntas planteadas por los jóvenes madrileños, ha propuesto tres modelos de santidad: San Juan Crisóstomo, Santo Tomás de Villanueva y Santo Toribio de Mogroviejo. «Escoged modelos de vida buena, que resulten atractivos tanto para vosotros como para los demás». Vivir una vida contagiosa, imitar los modelos valiosos, comprometerse con los grandes ideales. Son las tareas de una generación. Y si monseñor Cobo ha acogido como todos quisiéramos hacerlo, Miriam, joven de la parroquia Santa Teresa de Jesús, de Tres Cantos, ha objetado lo que todos queríamos objetar: «Santo Padre, las dudas y el miedo nos impiden preguntarnos qué quiere Dios de nosotros. ¿Qué considera que nos ayudaría a reconocer la voz de Dios entre otras muchas voces?».

León XIV ha propuesto un tríptico de vida cristiana, todo un programa de vida para los jóvenes. Primero, el Santo Padre ha pedido a todos los jóvenes escuchar a Dios a través del silencio: «En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece». Y aunque «algunas voces engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, y otras hablan por interés», todos los fieles cristianos tenemos una tarea, que el Papa ha proclamado con fuerza: «¡Buscar siempre la verdad!». En segundo lugar, el Papa ha recordado que Dios nos escucha a través de nuestra oración: «Nuestro discurso interior se convierte en oración, alabanza y súplica. No tengáis miedo de expresar lo que sentís en el corazón». Y, por último, la misión de seguir a Cristo vivo a través de la Adoración Eucarística: «La Adoración Eucarística es precisamente el lugar adecuado para liberar el corazón».

Entremezclado con los aplausos y la euforia de la Plaza de Lima, el Santo Padre ha querido dar un último consejo: «Nadie está sólo creyendo en Jesús. Mirad cuántos estáis aquí. En comunidad, en los grupos de jóvenes, en la familia, podemos todos aprender lo que es la belleza de nuestra fe. ¡Compartid vuestro camino espiritual!». Un anhelo que es una certeza: «Si ardeis en la fe, transmitireis su fuego vivo. Buscad todos en vuestros corazones este amor de Dios».

Con la potencia de su convicción, León XIV ha recordado: «No tengáis miedo del matrimonio, no tengáis miedo de formar una familia». Y sobre el mismo escenario en el que se ha representado una escena del musical de Antonio Banderas, el Santo Padre ha citado la Carta a Diogneto. En nuestra cabeza ese pensamiento agustiniano: siempre antiguo y siempre nuevo. Una dualidad fecunda que de la que ha querido aclarar: «Los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo!».

Antes de dar paso al momento final, de Adoración al Santísimo, el Papa ha lanzado su petición a los peregrinos españoles: «Que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos! Hombres y mujeres de carne y hueso». En la era de la inteligencia artificial –no en vano apenas han pasado unos días desde la publicación de su Encíclica «Magnifica Humanitas»–, León XIV ha invitado a echar la mirada hacia atrás: «Mirad a los primeros cristianos» para «responder a las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo». Y un último aliento: «Vosotros podéis cambiar la historia. Hacedlo con el amor».

Tras firmar la cruz que acompañará a la juventud española, a las 21:44hs el Santo Padre ha entrado de nuevo al escenario revestido, con la mitra y el báculo. Sonaba con toda la potencia de la orquesta el himno «Ubi caritas». Los obispos españoles, que han acompañado masivamente a León XIV en su primer acto multitudinario, marcaban la entrada del Santísimo al quitarse su solideo. Entonces los peregrinos se arrodillaron delante del Santísimo. Los acordes de «Majestad, adoro a su Majestad» han inundado Madrid. Y tras la música, silencio. Un silencio sepulcral.

4. Vigilia Jj Guillen (efe)

Foto: J.J. Guillén (EFE)

En ese ambiente de recogimiento, ha resonado con fuerza el Evangelio de Juan: en medio de la multitud madrileña, acaso tan parecida a la multitud de Tiberíades, y en medio de tanta riqueza, acaso tan similar a aquellos cinco panes y dos peces. Nosotros, con el Papa, no hemos podido contener la emoción al escuchar «Tarde te amé», una de las composiciones más célebres de San Agustín. Pero las lágrimas han llegado con «Tú, el único rey». A las 22:10hs de la noche, bajo el cielo estrellado de Madrid, el silencio se hacía una sola voz.

La Vigilia, marcada ya en el calendario de las celebraciones pontificias en España, ha rematado con dos canciones más, que han hilvanado las voces de todos los presentes. El «Tantum ergo» anunciaba, tras un rato de silencio, que venía la bendición con el Santísimo. Y al tiempo que León XIV elevaba la custodia, dorada por el brillo de miles de ilusiones, el sacerdote y cantante Luispo ha cantado el himno eucarístico «Tuyas son». Nuestras eran, desde luego, la emoción pura, una comunión naturalísima y una esperanza irremediable. Los fuegos artificiales, sorprendentes, iban sobre todo por dentro. Porque León XIV ya está en Madrid, y su amor de pastor ha llegado para quedarse.

Texto: Pablo Mariñoso de Juana

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Fotos de texto: Sus autores

El avión del Papa aterrizó en Barajas a las 10.13 horas del sábado

¡El Papa ya está en España! El avión que trasladaba al Santo Padre aterrizaba en el aeropuerto de Barajas a las 10.13 de la mañana, unos quince minutos antes de lo previsto. Durante el viaje, le acompañó frente a su asiento una imagen de la Virgen del Buen Consejo, advocación agustiniana a la que tiene gran devoción. Le esperan siete días en los que visitará Madrid, Barcelona y las Islas Canarias.

León XIV fue recibido por el Nuncio, Piero Pioppo, Sus Majestades los Reyes, Felipe VI y Letizia y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. También estuvieron presentes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida; el presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello y el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo.

A su llegada al aeropuerto, el Papa León XIV fue recibido no sólo por las autoridades civiles y eclesiásticas, sino también por un pequeño grupo de niños con distintas discapacidades y sus familias. En un gesto cargado de simbolismo y afecto, los menores entregaron al Santo Padre un bastón amarillo, emblema de las personas con discapacidad visual, así como una imagen de la Virgen, como muestra de bienvenida y cercanía.

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Preocupado por la polarización, llama al discernimiento en su primera intervención

En su primera intervención, el Santo Padre ha dado los motivos del Viaje: “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación».

El Papa también ha sido crítico con las ideologías cerradas que intentan explicar la realidad de forma demasiado simple. Según su diagnóstico, estos marcos de pensamiento funcionan como filtros que reducen la complejidad del mundo y dificultan ver lo que realmente está pasando. «El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad.», ha dicho,

Frente a esto, recupera figuras como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila para defender una forma de mirar más profunda, casi “mística”, pero conectada con la realidad. No se trata de escapar del mundo, sino de mirarlo sin distorsiones, sin eslóganes y sin respuestas automáticas.

En un contexto dominado por la posverdad y los discursos rápidos, su propuesta es exigente: pensar mejor implica aceptar que la realidad es compleja y, muchas veces, incómoda.

Abandonar las narrativas divisivas

El Santo Padre ha afirmado que “hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

Por ello, ha realizado una invitación a “abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad. Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental. Es el regalo que el Viejo Continente puede hacer al mundo si quiere permanecer joven, pues joven es quien siente que tiene un futuro y una misión que aún interpelan”.

El reto del mundo digital

Como no podía ser de otra manera, con la encíclica Magnificat Humanitatis recién publicada, otro bloque importante de su intervención ha sido el análisis del entorno digital. León XIV lo describe como un espacio que amplifica tensiones sociales y pone a prueba la capacidad ética de las personas y las instituciones.

Las nuevas tecnologías, ha dicho, “se han convertido en un entorno artificial en el que nuestras opciones fundamentales se ponen a prueba: en su interior, los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte. Por otra parte, el bien puede resistir y comunicarse”.

Y ha señalado la relevancia de los responsables políticos, económicos e institucionales..“Es necesario, –ha afirmado– sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural”.

Finalmente, el Santo Padre ha pedido optar “por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento —la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz— y traduzcámoslos en prácticas”.

Fortalecer la sociedad civil

León XIV también ha puesto el foco en la importancia de invertir en educación, universidades, investigación y, sobre todo, en la sociedad civil. Para él, estos espacios son fundamentales porque generan participación, tejido social y mediación entre ciudadanos.

«Es necesario –ha dicho–, sobre todo por parte de quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales, dar un salto cualitativo, un cambio de rumbo en las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil como semillero de participación y mediación cultural.»

Su idea es clara: si estos ámbitos se debilitan, la sociedad corre el riesgo de quedar atrapada entre dos fuerzas dominantes, el mercado y el Estado, perdiendo autonomía y capacidad de iniciativa. Por eso insiste en que reforzar la sociedad civil no es un complemento, sino una condición para el futuro de la democracia.

Una llamada al discernimiento

Así, el Papa ha hecho invitación a la madurez política y social. León XIV pide evitar tanto el entusiasmo ingenuo como el miedo paralizante. En su lugar, propone el discernimiento: pensar con calma, analizar la realidad y tomar decisiones con criterios sólidos.

Esos criterios pasan por tres ideas básicas: la dignidad de la persona, el cuidado del bien común y la construcción de la paz. La pregunta final queda abierta: si somos capaces de dejar atrás la comodidad de nuestras certezas ideológicas y aceptar una realidad más compleja, o si preferimos seguir refugiados en la polarización mientras el futuro se complica sin que lo afrontemos.

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Visita al CEDIA de Cáritas Madrid

«Abierto 24 horas». Lo dice el cartel que recibe a quien llega a Cedia, el Centro de Información y Acogida de Cáritas Madrid para personas en situación de sin hogar. Sus puertas nunca se cierran. Día y noche, este pequeño rincón de la capital ofrece escucha, acompañamiento y un lugar donde volver a sentirse en casa.

Por esas mismas puertas, que el pasado año acogieron a 2.562 personas, fue recibido este sábado el papa León XIV entre aplausos y gritos de “¡Te queremos, Papa!”. Tras una mañana marcada por los actos institucionales, el Santo Padre encontró en Cedia un ambiente más distendido, donde la cercanía acaparó el protocolo.

Mientras en el patio aguardaban personas acogidas, voluntarios y trabajadores del centro, León XIV recorrió las instalaciones para conocer de cerca la realidad cotidiana de quienes son acompañados por este recurso de Cáritas Madrid. Después se dirigió al encuentro preparado en el patio, donde fue recibido por quienes quisieron devolverle, con la misma calidez con la que ellos han sido acogidos tantas veces, la hospitalidad que define la vida cotidiana de Cedia.

En su saludo, el cardenal José Cobo definió el centro como “un rincón discreto y fecundo” que “tiene algo de Belén” y aseguró que el Papa entraba en Madrid “por una puerta singular: pequeña en apariencia, pero inmensa en misericordia”.

A continuación llegaron los testimonios. Historias que pusieron rostro a tantas otras historias anónimas. Entre ellas, las de Niurka y Khadry, que un día cruzaron aquellas mismas puertas buscando ayuda y que hoy son ellas quienes acompañan a otras personas en situaciones similares. Sus palabras reflejaron uno de los frutos más visibles de la acogida: la capacidad de transformar la experiencia recibida en servicio a los demás.

También tomó la palabra Alicia, que comenzó colaborando como voluntaria en proyectos con personas sin hogar y que, con el paso del tiempo, ha seguido entregando su tiempo en otras realidades de vulnerabilidad. Esta última recordó las palabras dirigidas por Dios a Moisés ante la zarza ardiente: “Descálzate, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”.

La música también acompañó el encuentro. La actuación de Niña Pastori puso una nota de emoción a la tarde y dejó unos versos que más tarde serían retomados por el propio Pontífice: “En cada sueño te busqué, y ninguno fue en balde”.

Recogiendo la imagen evocada por Alicia, el Santo Padre recordó también el episodio de Moisés ante el Horeb e invitó a reconocer la presencia de Dios en quienes llaman cada día a nuestras puertas buscando ayuda y compañía.

Mirando a las personas acogidas, a los voluntarios y a los trabajadores reunidos en el patio, agradeció una labor que definió a partir de una imagen que había atravesado toda la visita, definiendo Cedia como “un Belén sencillo y acogedor” que se prepara “día y noche” para acoger a Jesús presente en las personas que se asoman al umbral del centro.

Citando al papa Francisco, recordó que “los que aman de verdad no se limitan a dar algo”, sino que atienden las necesidades materiales y espirituales de las personas, favoreciendo su promoción integral.

Antes de concluir el encuentro, Alba, educadora social del centro, hizo entrega al Santo Padre del Árbol de la Esperanza, una obra realizada por mujeres acompañadas en distintos proyectos de Cáritas. “Para ellas ha sido muy especial saber que este signo era para usted; se han sentido reconocidas”, le explicó

La visita concluyó con el rezo del Padrenuestro, la bendición final y el saludo de León XIV a numerosos asistentes. Una tarde marcada por la escucha, el encuentro y la acogida, en la que el Santo Padre invitó a reconocer la presencia de Cristo en quienes llaman a nuestras puertas y recordó que, cuando una persona abre su vulnerabilidad ante nosotros, estamos entrando en terreno sagrado.

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Así fue la jornada