Siete sacerdotes diocesanos celebran en este 2026 sus Bodas de Plata sacerdotales

Siete sacerdotes diocesanos celebran en este 2026 sus Bodas de Plata sacerdotales

El pasado 7 de mayo, nuestra diócesis adelantaba en la Catedral de Plasencia la celebración de San Juan de Ávila, un momento especial para los sacerdotes diocesanos al celebrar a su patrón, pero todavía más si cabe para aquellos que cumplen una cifra de años especial, como son las Bodas de Oro y las de Plata por los 50 y 25 años de ministerio.

Siete sacerdotes cumplían un cuarto de siglo como presbíteros y analizan para Iglesia en Plasencia la experiencia vivida. Se trata de don Francisco Tapia Delgado, don Elie Mputu, don Luis Diego Casares, don José Antonio Sánchez, don Juan Carlos Milla, don Francisco E. Barrado y don David Calderón, que nos cuentan su experiencia a través de las siguientes preguntas:

  1.  ¿Qué balance hace de estos 25 años?

  2.  ¿Lo mejor de ser sacerdote?

  3.  ¿Qué destaca de su experiencia?

  4.  ¿Cómo lo va a celebrar?

Francisco David Tapia, OFM: «Dios me ama y me perdona porque sabe de qué barro estoy hecho»

Nacido en Las Garrovillas (Badajoz), el 17/2/1963), fue ordenado por Fray Carlos Amigo, Arzobispo de Sevilla, el 7 de julio de 2001 en Espartinas (Sevilla). Tras colaborar con el Equipo de Pastoral Juvenil de la Provincia Bética Franciscana en Cáceres, donde fue profesor, en Palancar, en Pedroso de Acim y en Casas de Millán, ha tenido una larga labor pastoral como párroco de La Aldea del Obispo y Plasenzuela, arcipreste de Trujillo, capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Trujillo, Torrefresneda y, en la actualidad párroco de Conquista del Guadiana y Santa Amalia

  1. Más que balance, lo que me sale del corazón es dar gracias a Dios que sin merecerlo no me rechazó. Podría decir que me escogió o se fijó en mí, pero después de estos 25 años tengo que decir que aunque esto sea así, de lo que no tengo duda alguna es de que Dios me ama y me perdona porque sabe de qué barro estoy hecho, y me llena de esperanza para seguir hasta el final.
  2. Lo mejor es celebrar la eucaristía cada día, configurándome con Cristo. Cuando subo al altar dejo en la sacristía a “Paco Tapia” y hasta el final de la misa es Cristo quien está ofreciendo al Padre. Estoy tan convencido de esto que es lo mejor de ser sacerdote y por eso es también el momento más gozoso de cada día.
  3. Es difícil destacar algo entre tantas experiencias, pero de todas destaco la celebración de los sacramentos, es lo mejor sin duda alguna, y el amor y la amistad de tanta gente que ve en mí, en los sacerdotes en general, a un “delegado de Dios”. Nos quieren por lo que somos, sacerdotes de Cristo, y eso es lo que la gente espera de nosotros: ser otro Cristo en la tierra. Eso me lleva a no defraudar y a tener cuidado con lo que digo y hago.
  4. Dando gracias. Agradecer a Dios por estos años. ¿De qué manera se puede celebrar si no?

Elie Mputu Mande Diemo: «Me quedo admirado de la grandeza del Amor de Dios para conmigo»

Nacido en Kamina (RD Congo) el 1/1/1969), se ordenaba en Lubumbashi el 14/7/2001. Está asentado en nuestra diócesis desde hace ya muchos años y resume su trayectoria de la siguiente formal. “En la viña del Señor me ha pasado de todo un poco: vicario parroquial, socio del maestro de novicios, misionero de la nueva fundación en Camerún, misionero en España, con seis años de pastoral y estudios en Madrid y casi doce años en Plasencia. Párroco, arcipreste, profesor, …”.

  1. Yo hablaría del sentimiento que he habitado, de agradecimiento y de júbilo, porque el Señor ha sido más fuerte que yo.
  2. Creo que lo mejor que me haya ocurrido es de nunca querer organizar, controlar los acontecimientos diarios, sino de confiar en el Señor.
  3. ¿Qué destaca de su experiencia? Echando un vistazo a los 25 años pasados en el sacerdocio, me quedo admirado de la grandeza del Amor de Dios para conmigo.
  4. ¿Cómo lo va a celebrar? Haciendo unas peregrinaciones. Desgraciadamente, la de la Tierra Santa no ha sido posible. Una misa solemne en Almaraz, rodeado de amigos y la feligresía de las parroquias que atendemos.

Luis Diego Casares: «El simple hecho de haber sido llamado por Dios supera cualquier expectativa»

Nacido en Plasencia el 7 de abril de 1974, es el actual secretario general de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos. Era ordenado el 24 de junio de 2001. Ha sido párroco en Ledrada, Valdelacasa, Peromingo, Valverde de Valdelacasa y San Medel. Ingresaba El 2 de julio de 2010 en la Hermandad de Sacerdotes Operarios, desarrollando las funciones de formador en el seminario Mayor de Trujillo (Perú); director del Centro de orientación vocacional de Córdoba (Argentina); delegado del Director general de la Hermandad para el Cono Sur de América; y rector del Seminario Mayor de Jujuy (Argentina) y del Seminario Mayor de Évora (Portugal). Es Licenciado en Derecho Canónico con Premio Extraordinario por la UPSA y tiene el Máster de Sagrada Escritura.

  1. El balance que puedo hacer en estos 25 años que han transcurridos no puede ser otro más que positivo. Aunque es cierto que no todo ha sido un camino fácil, al echar la vista atrás, tanto en la memoria como en el corazón, hay muchísimas cosas buenas, muchísimas experiencias de crecimiento personal y muchísima presencia de Dios misericordioso.
  2. Es una pregunta que, desde mi perspectiva, no es posible contestar haciendo una lista de cosas. El simple hecho de haber sido llamado por Dios, en la propia fragilidad, ya es algo que supera cualquier expectativa, cualquier proyecto que uno pueda construirse. Todo en el ser sacerdote, desde la entrega total a Dios y a los hermanos, es enriquecedor.
  3. La presencia de Dios en cada circunstancia vivida, en los momentos buenos y en los menos buenos. Y algo que también quiero destacar es el “hambre de Dios” que existe en las personas, la necesidad que hay de Dios.
  4. Pues dando gracias a Dios junto a mi familia, mis hermanos operarios con los que me uniré en Salamanca para celebrarlo (es la tradición) y junto a mis condiscípulos.

Juan Carlos Milla Cuarto: «El sacerdocio es una forma de vida. Es tu vida entera».

Párroco de Santa María y San Martín de Tours de Trujillo y capellán de San Miguel, es el responsable del Instituto San Fulgencio de Estudios Teológico-Pastorales, a través del cual dirige con éxito la Cátedra San Juan Pablo II, a la vez que se encarga de la Formación Permanente del Clero. También ha desarrollado sus labores pastorales en otras localidades, entre ellas Baños de Montemayor.

  1. La misericordia de Dios Padre es quien debe hacer el balance, porque gracias a su misericordia ha sido posible recorrer esta etapa de la peregrinación.
  2. El sacerdocio es el regalo de Dios en la Iglesia para vivir la fe recibida en el bautismo. Caminar hacia el cielo, con la gracia sacerdotal, colaborando con la Iglesia en el anuncio de la Buena Noticia del Reino de Dios, es el gran regalo.
  3. El sacerdocio es una forma de vida, es tu vida por entero, por eso es difícil quedarte con algún momento o seleccionar personas. Resalto la fidelidad de Dios en cada una de las misiones encomendadas y la cercanía de la Iglesia a través del presbiterio diocesano y de tantos cristianos que me han ayudado a vivir el sacerdocio.
  4. Por supuesto que hay que celebrarlo. Con el presbiterio diocesano de Plasencia en la Catedral, con los compañeros de ordenación visitando al Santo Padre León XIV, y en mis parroquias de Trujillo, el 27 de junio, donde providencialmente estaba destinado hace 25 años, siendo los inicios de esta aventura apasionante del sacerdocio.

Francisco E. Barrado Broncano: «El Señor hace obras grandes en quien se reconoce cauce para que Él siga derramando su gracia a sus hijos»

Francisco E. Barrado nacía el 16/6/1975 en Conquista de la Sierra y, hasta ser nombrado Vicario General de la Diócesis, cargo que desempeña actualmente, además de ser párroco en Nacaconcejo y Cabezuela del Valle, ha desempeñado distintas labores: Formador del Seminario Menor (2001-2024), Vicario Parroquial en Béjar y Palomares (2004-06), párroco en Peraleda de la Mata, Fresnedoso de Ibor y Mesas de Ibor (2006-14), director de la Casa de Santiago en Jerusalen-IEBA, 2014-2018 y Vicario de Pastoral (2019 a 2022).

  1. Es un momento para seguir agradeciendo al señor su confianza, la llamada que se renueva día a día y la capacitación para responder a su invitación a realizar el ministerio en favor de la Iglesia. No es cuestión de hacer un ejercicio aritmético de sumas y restas sino de reconocer como el Señor hace obras grandes en quien se reconoce cauce para que Él siga derramando su gracia a sus hijos.
  2. Sentir que el ministerio es algo que te supera, pero que es el Señor el que se empeña en ofrecer su Evangelio, su amor a través de la realización de las funciones sacerdotales en el día a día.
  3. El ejercicio del ministerio sacerdotal en favor del pueblo de Dios en los diversos lugares y circunstancias donde el Señor me ha ido conduciendo.
  4. Mediante una gozosa acción de gracias, a nivel sacerdotal y diocesano en la fecha acostumbrada; con las parroquias y la familia y amigos en la fecha concreta del aniversario; y los compañeros de curso estamos preparando una celebración especial.

David Calderón Carmona: «En todo lo que he vivido en estos 25 años, en la cruz y en la luz, he experimentado la presencia de Dios»

Nacido el 5 de octubre de 1975 en Navalvillar de Pela. De 1993 a 1999 estudiaba Filosofía y Teología en el Seminario de Plasencia obteniendo la Licenciatura en Estudios Eclesiásticos. Actividad pastoral en Madroñera, Aldeacentenera, Garciaz y Herguijuela. Se ordenaba el 24 de junio de 2001 y ha desempeñado su ministerio sacerdotal en La Cumbre, Santa Ana, Robledillo de la Vera y capellán de las Hijas de María Madre de la Iglesia en Trujillo (2001-2006); Belvis de Monroy, Casas de Belvís y Casas de Miravete (2006-2008); licenciatura en Teología, especialidad en Historia de la Iglesia; párroco y Arcipreste de Jarandilla de la Vera y Robledillo de la Vera (2008-2019); Párroco de Nuestra Señora del Pilar de Plasencia (2019)y Capellán del hospital Virgen del Puerto de la misma ciudad (2020) Canónigo de la S. I. Catedral de Plasencia (2020), Consiliario ANE (2020), miembro del Consejo Presbiteral y secretario del mismo y miembro del colegio de consultores (2023), Vicario Episcopal de Pastoral (2023)

  1. Hago mías las palabras del salmista: «¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. (Sal. 116, 12-13) Agradezco profundamente al Señor el don de la vocación recibida en el seno de mi familia y comunidad parroquial de Navalvillar de Pela, así como el inmenso amor de Dios que he experimentado allá donde la Iglesia me la enviado a servir, especialmente a través de tantos sacerdotes, hermanos y amigos, como también de los feligreses de las numerosas parroquias por donde he pasado. Y junto con la gratitud, el pedir perdón al Señor por las veces en que no he sido fiel reflejo suyo.
  2. Lo mejor ha sido entregar la vida por Cristo a los demás. La conciencia de saber que tu vida no te pertenece, sino que, configurándote cada día con Él que es el buen pastor, y renovando cada día el sí primero en la fidelidad, hacer realidad aquellas palabras de Jesús: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, no da fruto”. (Jn 12,24) ç
  3. “Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Rm 8, 28) Todo lo que he vivido en estos 25 años, en la cruz y en la luz, he experimentado la presencia del Señor. De todo y de todos he aprendido a ser sacerdote. Me he sentido realmente privilegiado y mimado por el Señor en todas las realidades en las que he servido. Cuanta gente buena y santa, sacerdotes, feligreses, amigos que han sido para mi testimonio y ejemplo de amor, de generosidad, de santidad. Además, de sentirme sobrecogido siento instrumento de la gracia De Dios en cada sacramento celebrado.
  4. Primeramente el próximo 7 de mayo con nuestro obispo y todos los sacerdotes amigos y hermanos, especialmente con los que celebramos las bodas de plata y oro este año. También lo celebraré en mi pueblo, con mi familia y paisanos y me gustaría también con los feligreses de las parroquias que he servido en estos 25 años.

*   El 24 de junio de 2001 se ordenaba en Plasencia don José Antonio Sánchez Sánchez, nacido en Don Benito (Badajoz) el 28 de febrero de 1975 y que, en la actualidad es párroco en las localidades de Navezuelas, Retamosa, Solana de Cabañas, Rotura de Cabañas, donde llega tras desarrollar su labor pastoral en Madrigal de La Vera.

HACEN UNA LLAMADA A LAS VOCACIONES

Francisco Tapia: “Tenemos que presentar el Evangelio como es: exigente y comprometido. No es ningún camino de rosas sino que hay muchas espinas que se clavan y duelen”. Pero también apostilla que “prometemos esa felicidad que tanto ansía el joven, ya que está asegurada por Cristo”.

Elie Mputu: “Pastoralmente, prestar atención a los jóvenes, reacercarlos a la parroquia: oración y trabajo paciente”.

Luis Diego Casares: “Les pido a los jóvenes que se detengan un poco, que escuchen, que hagan el ejercicio de sentirse amados por Dios, y que, con generosidad, respondan a la invitación que Dios les hace. Servir a Dios en los hermanos es algo maravilloso, que realmente llena la existencia de una persona”.

Juan Carlos Milla: “La santidad y la sabiduría son la mejor forma de testimoniar la vida sacerdotal, por eso en vez de animar a otros, os pido oraciones a la Madre de Dios”.

Francisco E. Barrado: “Mostrando el gozo de ser sacerdote, mediante la vivencia del ministerio sacerdotal con agradecimiento y responsabilidad”.

David Calderón: “Solo Dios llena de plenitud la vida del hombre. Nada como el evangelio está más en consonancia con un alma joven: llena de deseo de entregarse, de servir, de cambiar la realidad, y todo ello, desde un amor que no conoce límites y que es el único capaz de superar dificultades y transformar el mundo”.