01 Abr Iglesia en Plasencia: Piedad (artículo publicado en la sección Editorial de la revista)
A continuación les ofrecemos el último artículo de la sección Editorial publicado en la revista diocesana Iglesia en Plasencia bajo el título Piedad.
Piedad
Piedad es la virtud que inspira, por el amor a Dios, tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, actos de amor y compasión. También es la representación en pintura o escultura del dolor de la Virgen María al sostener el cadáver de Jesucristo descendido de la cruz.
Identificar la virtud con la ternura con que la Virgen veneró el cadáver de su Hijo, muestra el modo en que se ha de vivir el Triduo Pascual. Que debe ser sobre todo una vivencia interior más que una celebración de actos exteriores. La devoción a las cosas santas que se rememoran estos días debe estar marcada por vivir en primera persona el amor de Dios que la Semana Santa manifiesta.
Entender la pasión de Jesucristo como la entrega de la vida del Hijo de Dios para que los hijos de Dios tengan esperanza de vida eterna es la clave de una autentica vivencia espiritual de estos acontecimientos. La redención alcanzada por la muerte y la resurrección ha de ser entendida como la mayor manifestación del amor de Dios que vence lo que separa al Padre del cielo de sus hijos de la tierra, el pecado y la muerte.
Desde esta clave de redención la participación en las celebraciones de la Semana Santa, las sacramentales y más estrictamente litúrgicas y las más devocionales, ha de ser una profunda acción de gracias y una interpelación al modo en que se vive la vida de fe en respuesta a la actuación de Dios por la salvación de la humanidad.
Ante tal demostración del Amor de Dios por cada uno de sus hijos, que le llevó a morir en la cruz, no deberían caber medias tintas. Se acoge el perdón de los pecados y se vive en esperanza de vida eterna. O se acompaña como mero espectador o hay que involucrarse plenamente para acoger los bienes espirituales que se ofrecen a través de los sacramentos.
Devoción autentica es la que sella la participación en la Semana Santa recibiendo los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía y renueva de forma consciente el bautismo en la Vigilia Pascual. Se ha de vivir el acontecimiento pascual de la mano de la Madre de Dios que enseña la auténtica piedad.