11 Dic Iglesia en Plasencia: ‘Atentos’ (sección Editorial de la revista diocesana)
A continuación les ofrecemos el artículo que, bajo el título ‘Atento‘, sale publicado en el último número de la revista diocesana Iglesia en Plasencia en la sección Editorial.
Atento
Atento es la persona que tiene fija la atención en algo. Incluso referido a una persona es sinónimo de considerado y respetuoso. Algo muy propio para el tiempo litúrgico del Adviento, pues se invita a prestar atención en una persona que llega, en los acontecimientos de sus venidas y a nosotros mismos y nuestra forma de vivir la fe.
Tener fija la atención en Jesucristo es vivir en cristiano. Es lo común de todo tiempo litúrgico, de toda vida de fe. Pero en los dos tiempos de preparación, de forma especial se invita a centrarse más en Él. A ser más respetuoso con el cumplimiento de su enseñanza y a tener mayor consideración con lo que implica ser su seguidor.
En el adviento se pide al fiel estar avizor para acoger al que vino, al que viene y al que vendrá. Es la misma persona, el Hijo de Dios, hecho hombre en el seno virginal de la María de Nazaret, que vino en la historia, que desea ser reconocido en el presente y que al final de los tiempos se manifestará en Gloria.
Navidad no es novedad. Porque ya ha sucedido y se repite cada año. Pero cada vez que se acerca es motivo de quehaceres nerviosos y de un trabajo de vigilancia. Cada cual desde su motivo de celebración. Puede existir una mera motivación de celebración exterior. Pueden existir motivaciones familiares, de reunión, de comida en familia. O una celebración de fe que da pleno sentido al encuentro familiar, porque Dios nace.
Toda motivación ante la Navidad está originada por el profundo sentido del nacimiento de Jesús, pero a veces está tan camuflado que apenas se nota su origen. Es preciso vivir adecuadamente el adviento para profundizar en el sentido de fe que ayuda a vivir confiados la autenticidad de la Navidad. Tiempo para escudriñar la Escritura, de asomarse a lo cotidiano con esperanza y de contagiar la caridad originada en Dios.
Observar con cuidado que lo esencial es el misterio de un Dios que para estar con nosotros se hace pequeño y tierno. Estar pendiente a que el corazón esté presto para acoger a Quien nace. Para que la Navidad sea verdadera he de cuidar que el Adviento me ayude a estar atento.