“Doy gracias por estos 50 años de sacerdocio”

“Doy gracias por estos 50 años de sacerdocio”

El sacerdote diocesano Juan José Gallego Palomero celebró sus 50 años de sacerdocio en la Fiesta Sacerdotal de San Juan de Ávila.

 

– ¿Qué valoración hace de sus 50 años de sacerdocio?
-Mi valoración es positiva. Hay que dar gracias a Dios por lo bueno y por lo malo pero estos 50 años han sido muy hermosos, muy hermosos. Me parece mentira que sean ya tantos años.

-¿Qué momento de su vida sacerdotal guarda con especial cariño?
-Todo lo que he vivido ha sido por ser sacerdote y lo tendré siempre en mi corazón. Es difícil elegir. Unos momentos me aportaron mucha alegría, otros fueron más crucificantes, pero en todos Dios estaba presente. Jaraíz de la Vera con los grupos de junior; Navalvillar de Pela, el obispo me mandó allí y me dijo, “vas a hacer iglesia de ladrillos y de personas”. Y así fue 76.000 ladrillos macizos pusimos. Siempre recordaré el día de la consagración de la iglesia con el obispo don Antonio Vilaplana; tiempo de formación en Roma; Plasencia, siendo canciller, secretario general durante 23 años, canónigo penitenciario de la Catedral y también destaco los 18 años peregrinando con enfermos a Lourdes y las semanas de oración en agosto en el santuario de Fátima. He vivido unas realidades muy hermosas, muy llenas del Señor por las que doy gracias a Dios, por todas y cada una de ellas. Siempre he tenido presente el amor a la Iglesia, el amor a la Santísima Virgen que ha sido una gracia grande en mi vida.

-¿Cómo va a celebrar sus bodas de oro sacerdotales?
-El día de la fiesta de San Juan de Ávila que organiza de Delegación diocesana del Clero junto a don Ernesto y a mis hermanos sacerdotes. También me gustaría celebrar misa en algunos sitios en los que he estado como Navalvillar de Pela, donde llevaré dos cuadros al óleo que quiero donar por mis 50 años de sacerdocio; en Jaraíz de la Vera y en el convento de las Carmelitas de Don Benito donde celebré mi primera misa. El día siguiente de mi ordenación sacerdotal, por la tarde, fui a celebrar, sin saber muy bien cómo se hacía, la misa con las Carmelitas a las que he querido y quiero muchísimo. Me ordenaron el 16 de junio y me hace ilusión celebrar ese día en la Catedral de Plasencia.

– ¿Qué es lo mejor y lo peor de ser sacerdote?
-Lo mejor es que siendo quien soy y como soy, el Señor se ha fiado totalmente de mi. Me ha dado la oportunidad de predicar y estar cerca de su pueblo. Me he sentido protegido en los momentos difíciles y dichoso en los felices, con su presencia. Y no veo nada peor ya que, como te he dicho, incluso en los momentos más crudos he sentido que el Señor no me abandonaba.

– ¿Cómo animaría a los jóvenes a seguir la llamada de Jesús?
-Pues creo que esto casi habría que preguntárselo mejor a los chicos que hoy dan respuesta a la llamada del Señor. Los tiempos han cambiado mucho y mi respuesta de entonces nada tendría que ver con la que da hoy un chico o una chica que quieren ofrecer su vida al Señor. Que digan qué les llamó la atención y que ofrezcan su experiencia a jóvenes como ellos para que aumenten las vocaciones al sacerdocio o a la vida religiosa y que con su ejemplo de vida otros jóvenes quieran seguir sus pasos y sentir que han encontrado lo que tanto buscaban, eso que da sentido a sus vidas, el amor a Dios y a los demás.

Entrevista publicada en la revista diocesana Iglesia en Plasencia, número 606.