{"id":5367,"date":"2018-10-15T10:43:35","date_gmt":"2018-10-15T08:43:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=5367"},"modified":"2018-10-15T10:43:35","modified_gmt":"2018-10-15T08:43:35","slug":"domund-una-ocasin-para-cambiar-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/domund-una-ocasin-para-cambiar-el-mundo\/","title":{"rendered":"DOMUND: UNA OCASI\u00d3N PARA CAMBIAR EL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p><em><font size=\"2\">Carta de nuestro obispo<\/font><\/em>  <\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/DOMUND-UNA-OCASIN-PARA-CAMBIAR-EL-MUNDO_95F9\/cartel.jpg\"><img decoding=\"async\" title=\"Cartel DOMUND 2018 &quot;Cambia el mundo&quot;\" style=\"border-left-width: 0px; border-right-width: 0px; background-image: none; border-bottom-width: 0px; padding-top: 0px; padding-left: 0px; display: inline; padding-right: 0px; border-top-width: 0px\" border=\"0\" alt=\"Cartel DOMUND 2018 &quot;Cambia el mundo&quot;\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/DOMUND-UNA-OCASIN-PARA-CAMBIAR-EL-MUNDO_95F9\/cartel_thumb.jpg\" width=\"174\" height=\"244\"><\/a>  <\/p>\n<p>Queridos diocesanos:  <\/p>\n<p>Hace ya unos cuantos a\u00f1os, en una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad, le hicieron una pregunta que seguramente nos hemos hecho todos en alguna ocasi\u00f3n: <i>\u00ab\u00bfqu\u00e9 hab\u00eda que cambiar en la Iglesia?\u00bb, \u00ab\u00bfpor d\u00f3nde hay que empezar?<\/i>\u00bb Ella, muy sensatamente, respondi\u00f3 con la lucidez que solamente los santos tienen: \u00ab<i>por ti y por m\u00ed<\/i>\u00bb<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn1_4539\" name=\"_ftnref1_4539\">[1]<\/a>. <\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Quiero comenzar con este ejemplo la carta que cada a\u00f1o dirijo a toda la di\u00f3cesis con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, el Domund, que este a\u00f1o celebrar\u00e1 toda la Iglesia el domingo 21 de octubre. \u00ab<i>Domund. Cambia el mundo<\/i>\u00bb. Este es el lema que nos ofrece Obras Misionales Pontificias para esta Jornada misionera. Un lema tan simple, y a la vez, tan complicado; tan sencillo y tan dif\u00edcil, tan atractivo y tan lleno de resistencias, exteriores e interiores.  <\/p>\n<p>Vivimos un tiempo de grandes cambios en todos los \u00e1mbitos. Podr\u00edamos hablar, m\u00e1s concretamente, de \u00abuna euforia de cambio, impuesta por un mundo que nos toca vivir\u00bb<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn2_4539\" name=\"_ftnref2_4539\">[2]<\/a>. Seguramente, muchos de nosotros, vivamos en una paradoja con respecto a todas estas transformaciones. Deseamos que en nuestra vida se produzca un \u00abcambio a mejor\u00bb. Queremos que las rutinas diarias, la pesadez de los trabajos y ocupaciones, las relaciones dif\u00edciles con la familia y amigos, las luchas y desajustes interiores, los momentos complicados y dolorosos que la existencia nos brinda, desaparezcan y se alejen. Anhelamos levantarnos un d\u00eda y que todos estos obst\u00e1culos se hayan marchado de nuestra historia. Pero cuando la realidad cotidiana se impone y abrimos los ojos, vemos que nuestras ilusiones, proyectos, deseos, anhelos, problemas, preocupaciones e inquietudes, no han cambiado ni mejorado, nos desanimamos, y aparecen en nuestra vida el tedio, la desesperaci\u00f3n y la insatisfacci\u00f3n, entre otros muchos.  <\/p>\n<p>Pero ante esta realidad, a veces desesperanzadora, los misioneros nos muestran que es posible un \u00abcambio a mejor\u00bb en nuestra vida personal, en la Iglesia y en la sociedad. Todos ellos, a lo largo de la historia, han sido un referente y un modelo de evangelizaci\u00f3n, de compromiso, entrega y generosidad. Sus vidas constituyen la prueba de que solamente en los corazones donde Dios se hace presente, se puede cambiar el mundo<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn3_4539\" name=\"_ftnref3_4539\">[3]<\/a>. Los misioneros del Evangelio son para todos nosotros un referente de lo que significa anunciar a Jesucristo en territorios donde la Palabra de Dios no ha sido escuchada. En ellos, de manera clara, se ha manifestado los elementos necesarios para que el cambio sea posible<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn4_4539\" name=\"_ftnref4_4539\">[4]<\/a>:  <\/p>\n<p>\u00a7 La vida es una misi\u00f3n. Cada uno de ellos, y tambi\u00e9n de nosotros, tenemos una misi\u00f3n en este mundo. Vivirla con gozo es una gran responsabilidad.  <\/p>\n<p>\u00a7 Anunciar a Jesucristo. Ofrecen aquello que han recibido: Jesucristo, muerto y resucitado, que se ofrece para la libertad y descubrir el sentido pleno de la vida. Es el tesoro y la perla que da alegr\u00eda a la vida.  <\/p>\n<p>\u00a7 Transmitir la fe hasta los confines de la tierra. Esta tarea lo exige la vocaci\u00f3n a la que hemos sido llamados<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn5_4539\" name=\"_ftnref5_4539\">[5]<\/a> y debe hacerse por el contagio de la alegr\u00eda y el entusiasmo de tener en el coraz\u00f3n al Se\u00f1or de la vida.  <\/p>\n<p>\u00a7 Testimoniar el amor. El amor es el motor y la energ\u00eda que debe mover la vida de un cristiano. Recordemos la conocida cita del Ap\u00f3stol Pablo: \u00ab<i>Si hablara las lenguas de los hombres y de los \u00e1ngeles, pero no tengo amor, no ser\u00eda m\u00e1s que un metal que resuena o un c\u00edmbalo que aturde<\/i>\u00bb<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn6_4539\" name=\"_ftnref6_4539\">[6]<\/a>.  <\/p>\n<p>El cambio que quiere promover el Domund nace, como dec\u00edamos, del coraz\u00f3n donde Dios se ha hecho presente. Un coraz\u00f3n donde el amor vence al odio, el perd\u00f3n a la venganza y la unidad a la discordia. Es necesario que pasemos de pensar solamente en nuestras necesidades y comodidades y reflexionar y actuar ante las necesidades de los dem\u00e1s, especialmente a aquellos que m\u00e1s necesitan de nuestra caridad y fraternidad. No olvidemos que solamente el Se\u00f1or Resucitado, vivo y presente en su Iglesia y en el alma de los creyentes, es el que da la fuerza para que nuestra vida se vuelva hacia el cambio que necesitamos<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn7_4539\" name=\"_ftnref7_4539\">[7]<\/a>.  <\/p>\n<p>Este cambio que anhela nuestra vida no es el movimiento superficial o del barniz, que adorna el exterior y deja como est\u00e1 el interior. No. Es un cambio profundo, \u00edntimo, que nos hace salir de nosotros mismos para que Dios entre en nuestra vida y desde ah\u00ed, podamos acercarnos a los dem\u00e1s con un coraz\u00f3n generoso y agradecido por los dones que Dios nos regala cada d\u00eda. Es la transformaci\u00f3n que solamente puede hacerse real dejando acoger la gracia de Dios en todos los rincones de nuestra existencia, apartando de nosotros el individualismo, el espiritualismo, la instalaci\u00f3n, y el encerrarse en lo personal, entre otros.  <\/p>\n<p>Dej\u00e9monos contagiar por el Esp\u00edritu de Dios que quiere habitar en nuestros corazones a trav\u00e9s de los sacramentos, de la escucha y acogida de la Palabra de Dios, de nuestros hermanos, especialmente de los misioneros. Que sean ellos, su vida, su ejemplo, un est\u00edmulo para que interioricemos que solamente desde el interior, desde el alma y el coraz\u00f3n de los creyentes, es posible operar el gran cambio que nuestro mundo necesita: \u00ab<i>Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo<\/i>\u00bb<a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftn8_4539\" name=\"_ftnref8_4539\">[8]<\/a>.  <\/p>\n<p align=\"right\">Jos\u00e9 Luis Retana Gozalo  <\/p>\n<p align=\"right\"><strong>Obispo de Plasencia<\/strong>  <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\">\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref1_4539\" name=\"_ftn1_4539\"><font size=\"1\">[1]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Cf. PAPA FRANCISCO, <i>Discurso del Santo Padre Francisco. <\/i><i>Vigilia de oraci\u00f3n con los j\u00f3venes<\/i><i>, (<\/i>R\u00edo de Janeiro, 27 de julio de 2013).<\/font>  <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref2_4539\" name=\"_ftn2_4539\"><font size=\"1\">[2]<\/font><\/a><font size=\"1\"> G. ZEVINI y P. G. CABRA (eds.), <i>Lectio divina para cada d\u00eda del a\u00f1o. Tiempo de Cuaresma y Triduo Pascual. Volumen 3<\/i>, (Estella, 2004), 5.<\/font>  <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref3_4539\" name=\"_ftn3_4539\"><font size=\"1\">[3]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Cf. R. SANTOS BARBA (dir.), <i>Revista Illuminare<\/i>, (octubre 2018, Madrid), 3. <\/font> <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref4_4539\" name=\"_ftn4_4539\"><font size=\"1\">[4]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Cf. PAPA FRANCISCO, <i>Junto a los j\u00f3venes, llevemos el Evangelio a todos. Mensaje del Santo Padre Francisco Para la Jornada Mundial de las Misiones 2018<\/i><i>, (<\/i>Vaticano, 20 mayo de 2018).<i><\/i><\/font>  <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref5_4539\" name=\"_ftn5_4539\"><font size=\"1\">[5]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Cf. Ef 4,1. <\/font> <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref6_4539\" name=\"_ftn6_4539\"><font size=\"1\">[6]<\/font><\/a><font size=\"1\"> 1 Cor 13,1.<\/font>  <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref7_4539\" name=\"_ftn7_4539\"><font size=\"1\">[7]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Cf. A. GIL GARC\u00cdA, \u201cEl gran cambio es desde dentro\u201d en <i>Revista Illuminare<\/i>, (octubre 2018, Madrid), 4-6.<\/font>  <\/p>\n<p><a href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Raquel\/AppData\/Local\/Microsoft\/Windows\/Temporary Internet Files\/Content.Outlook\/MXBMMACA\/#_ftnref8_4539\" name=\"_ftn8_4539\"><font size=\"1\">[8]<\/font><\/a><font size=\"1\"> Jn 17,3.<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta de nuestro obispo Queridos diocesanos: Hace ya unos cuantos a\u00f1os, en una entrevista a la Madre Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad, le hicieron una pregunta que seguramente nos hemos hecho todos en alguna ocasi\u00f3n: \u00ab\u00bfqu\u00e9 hab\u00eda que cambiar en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5367"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5367"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5367\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}