{"id":3447,"date":"2016-03-23T12:56:00","date_gmt":"2016-03-23T11:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=3447"},"modified":"2016-03-23T12:56:00","modified_gmt":"2016-03-23T11:56:00","slug":"servidores-de-la-misericordia-en-torno-a-jess","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/servidores-de-la-misericordia-en-torno-a-jess\/","title":{"rendered":"Servidores de la misericordia en torno a Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Servidores-de-la-misericordia-en-torno-a_B56C\/IMG-20160323-WA0013.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px\" title=\"IMG-20160323-WA0013\" border=\"0\" alt=\"IMG-20160323-WA0013\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Servidores-de-la-misericordia-en-torno-a_B56C\/IMG-20160323-WA0013_thumb.jpg\" width=\"315\" height=\"179\"><\/a> <\/p>\n<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:201ebc98-1119-4b3b-8d43-10cf205006e7\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Servidores-de-la-misericordia-en-torno-a_B56C\/homilia_crismal_2016.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p><b><u><br \/>MISA CRISMAL Y JUBILEO SACERDOTAL 2016<br \/><\/u><\/b><b>Queridos hermanos laicos, consagrados y consagradas, hermanos sacerdotes, presbiterio diocesano:<\/b>  <\/p>\n<p>Permitidme que me dirija en primer lugar a nuestros queridos hermanos Ciriaco Benavente, Jos\u00e9 Conde, Santos Hern\u00e1ndez, Francisco Garrido, Ildefonso Trujillo, que este a\u00f1o cumplen bodas de oro sacerdotales y a Jos\u00e9 P\u00e9rez, que cumple las de plata.<\/p>\n<p><!--more-->Son cincuenta y veinticinco a\u00f1o de fidelidad del Se\u00f1or, que siempre ha estado grande con vosotros. Ha sido el Se\u00f1or el que, por gracia y por amor a su grey, os llam\u00f3 y eligi\u00f3 y el que os sigue acompa\u00f1ando cada d\u00eda en vuestra misi\u00f3n pastoral, que es la suya. Nuestro Se\u00f1or Jesucristo nunca os ha dejado solos, porque \u00e9l es la fuente de vuestro ministerio y la inspiraci\u00f3n de vuestra caridad apost\u00f3lica. Por eso hoy es d\u00eda de acci\u00f3n de gracias para vosotros y es tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n para la gratitud de quienes os vemos como un ejemplo a seguir en entrega a la misi\u00f3n que en favor del pueblo cristiano hab\u00e9is realizado en vuestra dilatada y ejemplar vida sacerdotal.  <\/p>\n<p>Teni\u00e9ndoos como ejemplo y conscientes de que el presbiterio diocesano se enriquece con el testimonio fraterno de cada uno de vosotros, vamos a renovar en esta <b>Misa Crismal<\/b> la conciencia de que llevamos en nuestra fr\u00e1gil y humilde condici\u00f3n humana la gracia del Esp\u00edritu, que nos ha configurado para siempre con Cristo Sacerdote como servidores del Pueblo de Dios. Os tenemos muy presentes, queridos hermanos, en la oraci\u00f3n y en el afecto y de un modo especial a los que en raz\u00f3n de su entrega al ministerio episcopal o a la misi\u00f3n <i>ad gentes<\/i> no pueden estar hoy entre nosotros.  <\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Servidores-de-la-misericordia-en-torno-a_B56C\/IMG-20160323-WA0014.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px\" title=\"IMG-20160323-WA0014\" border=\"0\" alt=\"IMG-20160323-WA0014\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Servidores-de-la-misericordia-en-torno-a_B56C\/IMG-20160323-WA0014_thumb.jpg\" width=\"300\" height=\"170\"><\/a><\/b>  <\/p>\n<p><b>1<\/b>. <b>La comuni\u00f3n entre los presb\u00edteros<\/b>  <\/p>\n<p>La riqueza de gracia en la que hemos sido bendecidos se alimenta con ciertas condiciones, de las que os voy a recordar algunas en esta homil\u00eda. Empiezo diciendo que es necesario que no perdamos en ning\u00fan momento la conciencia de que pertenecemos al presbiterio diocesano. Eso nunca es secundario. S\u00f3lo por esa pertenencia tiene sentido y fuerza nuestra misi\u00f3n en la Iglesia. El sacerdote, en raz\u00f3n de su ordenaci\u00f3n presbiteral, vive, por as\u00ed decirlo, en el cen\u00e1culo de la \u00faltima cena, est\u00e1 en el c\u00edrculo de aquellos que han comido con Jes\u00fas y han introducido en la historia la unidad que el Se\u00f1or ha fundado mediante el don de s\u00ed mismo para todos, que se renueva como memorial permanente en la Eucarist\u00eda.  <\/p>\n<p>Sin la comuni\u00f3n de los presb\u00edteros nuestras comunidades no pueden ser comuni\u00f3n. Si nosotros no estamos radicados en la unidad, ninguna comuni\u00f3n podr\u00e1 nacer y crecer en nuestro ministerio. La Iglesia, construida con mis hermanos sacerdotes y con el obispo, no me permite estar en ella por mi cuenta, a mi aire, como si ser Iglesia fuera una cuesti\u00f3n de gustos, estilos u opciones. La unidad no nos impide ser nosotros mismos, pero s\u00ed nos dice que no nos podemos permitir nunca nada que rompa la fraternidad. Al contrario, la fraternidad enriquece y fortalece la misi\u00f3n. <i>\u201cLlam\u00f3 y constituy\u00f3 a los doce para que estuvieran con \u00e9l y para enviarlos a predicar\u201d ((Mc 3,14). <\/i> <\/p>\n<p>El tiempo que nos damos, el respeto que nos tenemos, la ayuda que nos prestamos unos a otros, todo es cauce generador de comuni\u00f3n; y, por supuesto, siempre ir\u00e1 en beneficio de la comunidad de aquellos que nos son confiados. Dedicar tiempo e inter\u00e9s a cultivar la comuni\u00f3n en el presbiterio deber\u00eda ser en nosotros un detonante para afianzar y potenciar el amor pastoral. As\u00ed nos lo ha recordado \u00faltimamente el magisterio de la Iglesia, especialmente San Juan Pablo II, que nos invitaba a una fraternidad afectiva y efectiva, que fuera cordial y humana, concreta y activa.  <\/p>\n<p>Pero se trata de una unidad que es un don que viene de lo alto, es el don que el mismo Jes\u00fas, en su testamento hecho oraci\u00f3n, le pide al Padre para nosotros: \u201cUn unum sint\u2026\u201d; \u201cque todos sean uno como el Padre est\u00e1 en m\u00ed y yo en ti, para que el mundo crea\u201d (Jn 17,21). Si ese es el deseo de Jes\u00fas, esa unidad ha de marcar necesariamente la vida de la Iglesia, y ha de marcar de un modo especial la comuni\u00f3n fraterna en el presbiterio.  <\/p>\n<p><b>2. Con Jes\u00fas en medio de nosotros <\/b> <\/p>\n<p>Esa unidad no se construye si Jes\u00fas no est\u00e1 en medio de nuestro presbiterio diocesano. No hay unidad sin \u00e9l. <b>Esta es la segunda condici\u00f3n que os recuerdo<\/b>: <b>es el Se\u00f1or quien nos une.<\/b> Esto significa que ninguno de nosotros es el art\u00edfice de la unidad, aunque si seamos cauces, instrumentos necesarios. La unidad ha de nacer permanentemente de la fuente del coraz\u00f3n de Cristo que late de amor entre nosotros. Es rodeando a Cristo en la Eucarist\u00eda, como los ap\u00f3stoles en la cen\u00e1culo, como nos alimentamos de la unidad. Como muy bien nos dice una renovada teolog\u00eda de la unidad: la fuente de la comuni\u00f3n es el amor que mana del coraz\u00f3n mismo de la Trinidad.  <\/p>\n<p>En el Evangelio podemos ver muy claro como Jes\u00fas no se ha contentado nunca con hacer las cosas \u00e9l solo, siempre ha dirigido su mirada al Padre, ha actuado siempre con el Padre. <i>\u201cYo y el Padre somos una sola cosa\u201d (jn 10,30. <\/i>El <b><i>\u201ccon\u201d<\/i><\/b> de Jes\u00fas con su Padre es su manera de vivir; incluso es la manera de vivir de Dios mismo; es la manera de vivir de la que Jes\u00fas nos hace participar. Por eso siempre hemos de dejar que Jes\u00fas se instale en medio de nosotros y marque nuestra vida sacerdotal en la comuni\u00f3n. Pero sin olvidar que la comuni\u00f3n es imprescindible para llevar a cabo la misi\u00f3n. La presencia de Jes\u00fas en medio de nosotros siempre ser\u00e1 un impulso en el env\u00edo misionero en el que permanentemente estamos implicados: la comuni\u00f3n no se puede entender sin misi\u00f3n, del mismo modo que la misi\u00f3n no es eficaz sin comuni\u00f3n.  <\/p>\n<p><b>3. Identificados con Cristo crucificado <\/b> <\/p>\n<p>En este Jubileo de la Misericordia que acabamos de hacer y en estos d\u00edas santos de la Pasi\u00f3n del Se\u00f1or, os propongo que sintamos a Jes\u00fas en medio de nosotros como el Crucificado. <b>Esta es mi tercera propuesta<\/b>. Los sacerdotes estamos \u201ccrucificados con Cristo\u201d (Gal 2,19, \u201cconfigurados a su muerte\u201d (Fl 3,10). Por eso \u201cnosotros predicamos a Cristo crucificado\u201d (1 Cor 1,23). En Cristo crucificado est\u00e1 la clave de nuestra identificaci\u00f3n con \u00e9l. Se dice que \u201cla exigencia de un seguimiento enamorado no es admirar al Se\u00f1or, sino acompa\u00f1arlo mientras es el Abandonado que se abandona a su Padre Dio por nosotros\u201d. El gran principio de la imitaci\u00f3n de Cristo es identificarse con \u00e9l crucificado y abandonado, porque solamente as\u00ed entenderemos lo que es el amor, el verdadero amor.  <\/p>\n<p>Solamente en Cristo crucificado comprenderemos c\u00f3mo ama Dios: en Cristo crucificado Dios entra en la tragedia humana, entra en la muerte, y todo porque all\u00ed es donde est\u00e1n cada uno de sus amados hijos. Jes\u00fas sube a la cruz para estar conmigo y como yo. <i>\u201cMe amo y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u201d (Gal 2,16). <\/i> <\/p>\n<p>La presencia en nosotros y en medio de nosotros del crucificado, ha de marcar necesariamente la orientaci\u00f3n de nuestro ministerio. Si entramos en esa l\u00f3gica del amor de Dios, la misericordia divina pasar\u00e1 a nuestros corazones sacerdotales y seremos \u201cmisericordiosos como el Padre\u201d. Y la misericordia se instalar\u00e1 en nuestro servicio pastoral. Es m\u00e1s, s\u00f3lo es completo y rico el ministerio, si lo volcamos sin medida y sin restricciones empobrecedoras o duales en la misericordia. Para eso, es necesario que cada d\u00eda le dejemos hacer a Cristo el dise\u00f1o de la misi\u00f3n que tenemos encomendada; hemos de dejar que sea Jesucristo mismo quien nos vaya marcando el terreno en el que tenemos que entrar para un ministerio misericordioso.  <\/p>\n<p><b>4. Con la misericordia instalada en el servicio pastoral <\/b> <\/p>\n<p>Cristo crucificado nos lleva a evangelizar a los pobres sin excluir ninguna pobreza. Eso significa que hemos de adentrarnos en todos los terrenos en los que Jes\u00fas entrar\u00eda y, adem\u00e1s, con sus mismas preferencias. A Jes\u00fas abandonado y crucificado nos sit\u00faa ante todos los que sufren; ante los atribulados, los rechazados y excluidos de la sociedad; ante los perseguidos, los indigentes, los que tienen hambre y sed, los que est\u00e1n desnudos, enfermos, moribundos; ante los que no tiene hogar, y ante los encarcelados. Nos lleva ante los despose\u00eddos de su derecho y dignidad, ante los refugiados errantes a los que se les niega el derecho al asilo. Se deja ver entre los afligidos, los desconsolados, los abandonados, los marginados o los fracasados; se le ve con los que no encuentran salida para sus vidas, con los que est\u00e1n desorientados, con los que est\u00e1n sin defensa o sumergidos en el miedo a vivir o a ser felices. Nos lleva, queridos hermanos, con una misericordia sin l\u00edmites ante los pecadores.  <\/p>\n<p>En todos est\u00e1 presente Jes\u00fas, en todos hemos de servirle con la misericordia que \u00e9l mismo alimenta en nuestro coraz\u00f3n sacerdotal. Como sab\u00e9is muy bien, no hay que hacer cosas especiales, no hace falta que seamos depositarios de un carisma que sobresalga, para actuar con misericordia. Lo que si hace falta es que en el ejercicio del ministerio no dejemos atr\u00e1s ninguna de las posibilidades que tenemos para que todo lo que hagamos sea misericordioso y reflejo de la misericordia salvadora de Dios Padre, mostrada en su Hijo Jesucristo. La misericordia sonar\u00e1 con fuerza en la Palabra que anunciamos; se reflejar\u00e1 en los misterios que celebramos, y en especial en la Eucarist\u00eda y la Penitencia; se fortalecer\u00e1 en el tiempo que dedicamos, porque es suyo, a los dem\u00e1s; se enriquecer\u00e1 en el clima comunitario que cultivamos; y se plasmar\u00e1 en el servicio que, personalmente o en comunidad, ofrecemos a los m\u00e1s d\u00e9biles y desamparados.  <\/p>\n<p>Y termino recordando que nadie entr\u00f3 en la l\u00f3gica misericordiosa de Dios como la Virgen. Por eso, ni en nuestro coraz\u00f3n sacerdotal ni en el coraz\u00f3n de aquellos a los que servimos deber\u00e1 estar ausente Mar\u00eda. En ella se hace materno el rostro y los ojos misericordiosos de nuestro Padre Dios.  <\/p>\n<p><i>Catedral nueva de Plasencia, 23 de marzo de 2016<\/i>  <\/p>\n<p>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro, obispo de Plasencia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR MISA CRISMAL Y JUBILEO SACERDOTAL 2016Queridos hermanos laicos, consagrados y consagradas, hermanos sacerdotes, presbiterio diocesano: Permitidme que me dirija en primer lugar a nuestros queridos hermanos Ciriaco Benavente, Jos\u00e9 Conde, Santos Hern\u00e1ndez, Francisco Garrido, Ildefonso Trujillo, que este a\u00f1o cumplen bodas de oro sacerdotales&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3447"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3447"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3447\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3447"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3447"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3447"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}