{"id":3435,"date":"2016-03-17T18:06:00","date_gmt":"2016-03-17T17:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=3435"},"modified":"2016-03-17T18:06:00","modified_gmt":"2016-03-17T17:06:00","slug":"los-nacidos-de-la-pascua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/los-nacidos-de-la-pascua\/","title":{"rendered":"Los nacidos de la Pascua"},"content":{"rendered":"<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:c179e437-27dd-4292-84c2-9203d0d13bc3\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Los-nacidos-de-la-Pascua_FE8C\/los_nacidos_de_la_Pascua.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Queridos diocesanos:<br \/>As\u00ed presenta la Pascua de Jesucristo, nuestra Pascua Inmolada, un precioso canto religioso, del que hago esta versi\u00f3n algo libre: <br \/><b><i>Aleluya, Padre m\u00edo, porque nos has dado a Jesucristo. <br \/><\/i><\/b><b><i>Aleluya, porque lo has enviado al mundo para nosotros,<br \/><\/i><\/b><b><i>Aunque sab\u00edas que lo crucificar\u00edamos y lo enviar\u00edamos a la muerte\u2026 <\/i><\/b><b><i><br \/>Aleluya, Padre m\u00edo, porque en la muerte de Jes\u00fas he nacido.<br \/><\/i><\/b><b><i>Aleluya, Padre m\u00edo, porque yo vivo en su vida resucitada. <\/i><\/b><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Todo concluye, como veis, con una verdad que nos afecta: ser cristiano es vivir en Cristo, en el misterio de amor de su Pascua Inmolada. Si tenemos que identificarnos ante quienes nos pregunten quienes somos, al final s\u00f3lo hay algo que nos identifica:: \u201cYo soy el que vive en la Pascua de Jesucristo por la gracia de Dios\u201d. Si somos eso es porque nuestra vida entr\u00f3 en ese misterio y ya est\u00e1 para siempre, por la gracia y por la fe, insertada en Jesucristo.  <\/p>\n<p>La vida en Cristo comienza en nosotros por los sacramentos de iniciaci\u00f3n cristiana: somos lo que han ido sellando en cada uno el Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. Por los tres sacramentos nuestra vida se conforma con el misterio Pascual de Jesucristo. Esa es la raz\u00f3n por la que consideramos la Pascua del Se\u00f1or como el coraz\u00f3n de la fe; en la Vigilia Pascual o se reciben o se renuevan los sacramentos de iniciaci\u00f3n. Por eso, al celebrar la resurrecci\u00f3n de Jesucristo celebramos tambi\u00e9n la criatura nueva en la que nos hemos convertido en \u00e9l.  <\/p>\n<p>Cada vez que tomamos conciencia de que somos cristianos, inevitablemente hemos de recordar los sacramentos que construyeron nuestra identidad y los hemos de sentir espiritualmente actuando en nosotros. Ellos son el nervio estructural de nuestra vida, son la fuente espiritual de la que vivimos. Somos como cristianos lo que los sacramentos de iniciaci\u00f3n siguen haciendo en nosotros cada d\u00eda. Por eso, los tres son necesarios, los tres son complementarios y por eso nosotros deber\u00edamos contemplarlos en la unidad que muestran en la noche de Pascua, aunque por razones pedag\u00f3gicas los hayamos recibido por separado a lo largo de la infancia y la adolescencia.  <\/p>\n<p>Somos lo que el Bautismo, la Confirmaci\u00f3n y la Eucarist\u00eda nos van ofreciendo en nuestro caminar como cristianos. Entre los tres, en efecto, existe <b>una tensi\u00f3n, un dinamismo interno<\/b>, por el cual el uno lleva al otro: <b>el Bautismo evoca la Confirmaci\u00f3n, la Eucarist\u00eda requiere la conciencia bautismal, y el Bautismo y la Confirmaci\u00f3n tienen como meta el sacrificio eucar\u00edstico.<\/b> <i>\u201cLos fieles renacidos en el Bautismo se fortalecen en el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n y finalmente son alimentados en la Eucarist\u00eda con el manjar de la vida eterna y as\u00ed, por medio de estos sacramentos, reciben, cada vez con m\u00e1s abundancia, los tesoros de la vida divina y avanzan hacia la perfecci\u00f3n de la caridad\u201d<\/i><b> <\/b><i>(Pablo VI, Const. apost. \u00abDivinae consortium naturae\u00bb).<\/i>  <\/p>\n<p>Lo que somos por el Bautismo se fortalece y actualiza en nuestra relaci\u00f3n \u00edntima con Dios y en la vida de la Iglesia en la que nos introdujo el agua bautismal. Todo el valor, la fuerza y el compromiso que naci\u00f3 en esa fuente, ha de seguir aliment\u00e1ndose cada d\u00eda. Ser\u00e1 el Sacramento de la Confirmaci\u00f3n el que, por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, renueve permanentemente la vocaci\u00f3n bautismal, especialmente la de vivir y testimoniar responsablemente, de modo personal y comunitario, la misi\u00f3n de anunciar y testimoniar el Evangelio. La Eucarist\u00eda es el v\u00e9rtice de los tres sacramentos de iniciaci\u00f3n. Con la Eucarist\u00eda los cristianos participan en un modo activo en la mesa de la palabra y del cuerpo del Se\u00f1or, para vivir el don de la caridad y del servicio a los hermanos. En la Eucarist\u00eda est\u00e1 realmente presente todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir la misma persona de Cristo, nuestra Pascua. La Eucarist\u00eda lleva a plenitud la iniciaci\u00f3n cristiana y es el centro y el fin de toda la vida sacramental.  <\/p>\n<p>Los sacramentos de iniciaci\u00f3n, como son el comienzo de todo lo que somos, necesariamente se han de renovar a lo largo de nuestra existencia cristiana. De no hacerlo, nunca conoceremos en profundidad lo que poseemos como un tesoro. Quiz\u00e1s sea por no ser concientes del todo de lo que somos por lo que todo lo que acabo de decir en esta carta, a muchos os resulte, si no extra\u00f1o, al menos algo que les sobrepasa. A esos les digo que en el conocer a fondo qui\u00e9nes somos en Cristo nos va realmente nuestro ser o no ser como cristianos. De ah\u00ed que sea necesario que en la predicaci\u00f3n y en la catequesis se nos ayude a hacer experiencia en profundidad de aquello que somos y vivimos. Una buena pastoral mistag\u00f3gica nos ha de adentrar en la gracia y el bien que poseemos.  <\/p>\n<p>A lo largo del A\u00f1o lit\u00fargico, que ha de ser el camino que nos vaya introduciendo en la esencia y en los detalles del misterio del que estamos enriquecidos, se nos deber\u00eda de orientar en la verdad de nuestra vida cristiana y en el mejor modo de vivirla. Al conocer, al celebrar, al vivir y al rezar lo que somos y c\u00f3mo lo somos, nos asombremos por haber sido tan afortunados. Esa es la raz\u00f3n por la que el Catecismo \u201cTestigos del Se\u00f1or\u201d se ha inspirado en su estructura en la Vigilia Pascual: que lo que en ella sucede por los sacramentos de iniciaci\u00f3n sea la referencia permanente a lo largo de toda su vida. La Vigilia Pascual es la matriz sacramental y espiritual de fe. Por eso ser\u00e1 muy bueno que este catecismo se leyera y se ofreciera con una clara intenci\u00f3n mistag\u00f3gica: como el instrumento catequ\u00e9tico que abre nuestros ojos, nuestra inteligencia y nuestro coraz\u00f3n a todo lo que nos aproxima y nos descubre el misterio de la fe.  <\/p>\n<p>Feliz Pascua de Resurrecci\u00f3n a todos.  <\/p>\n<p>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro<br \/>Obispo de Plasencia <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Queridos diocesanos:As\u00ed presenta la Pascua de Jesucristo, nuestra Pascua Inmolada, un precioso canto religioso, del que hago esta versi\u00f3n algo libre: Aleluya, Padre m\u00edo, porque nos has dado a Jesucristo. 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