{"id":3369,"date":"2016-02-15T10:08:00","date_gmt":"2016-02-15T09:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=3369"},"modified":"2016-02-15T10:08:00","modified_gmt":"2016-02-15T09:08:00","slug":"os-propongo-mi-cuaresma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/os-propongo-mi-cuaresma\/","title":{"rendered":"Os propongo mi cuaresma"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Os-propongo-mi-cuaresma_8E40\/foto_02_p2.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px\" title=\"foto_02_p2\" border=\"0\" alt=\"foto_02_p2\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Os-propongo-mi-cuaresma_8E40\/foto_02_p2_thumb.jpg\" width=\"197\" height=\"244\"><\/a><\/p>\n<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:c55ead64-5c46-4737-8009-4d390394f7d0\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Os-propongo-mi-cuaresma_8E40\/os_propongo_mi_cuaresma.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Queridos diocesanos:  <\/p>\n<p>Hemos iniciado la cuaresma y estamos metidos de lleno en la experiencia espiritual, lit\u00fargica, catequ\u00e9tica y de caridad que estos cuarenta d\u00edas tan especiales nos demandan. S\u00e9 que muchos de vosotros viv\u00eds con intensidad, aunque no sin dificultades, este camino cuaresmal en vuestras parroquias, donde se os ofrecen cauces y medios para ir dando pasos hasta la Pascua del Se\u00f1or, nuestra pascua. <\/p>\n<p><!--more-->Porque, como muy bien sab\u00e9is, la cuaresma es un camino personal, que cada uno vive mejor si se siente alentado y fortalecido por la comunidad en la que vivimos la fe, acompa\u00f1ados por el ejemplo y el servicio de nuestros pastores.  <\/p>\n<p>Por eso os voy a contar, por si os es \u00fatil, c\u00f3mo he encauzado mi cuaresma, sobre todo la que acabamos de empezar, que tiene el tono de la misericordia. He procurado elegir bien, pero no muchos, mis prop\u00f3sitos, as\u00ed como los pasos que he de dar para, con la ayuda del Se\u00f1or, cumplirlos. En principio, he considerado que deb\u00eda elegir lo esencial. He tenido en cuenta aquello de que \u201cel que mucho abarca, poco aprieta\u201d. He empezado por preguntarme qu\u00e9 necesita mi vida. En el camino cuaresmal el primer paso es siempre mirar a fondo dentro de nosotros con un examen interior de nuestra conciencia, que nos lleve a descubrir si es el adecuado o no el rumbo que llevamos. Y todos sabemos por experiencia que no hay tentaci\u00f3n que no nos sobrevenga. De ese no se libr\u00f3 ni el mismo Jes\u00fas.  <\/p>\n<p>Me he preguntado entonces: \u00bfde qu\u00e9 me tengo que convertir? Sin esa pregunta bien respondida y con sinceridad de coraz\u00f3n, nos pasaremos los d\u00edas de la cuaresma dando palos de ciego. Desde el rito mismo de la invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n del mi\u00e9rcoles de ceniza, me dije: \u00bfQu\u00e9 tiene que sanarse en mi vida y qu\u00e9 he de hacer para que de verdad se renueve? Por recomendaci\u00f3n del Santo Padre, he entendido que ten\u00eda que empezar por abrirme a la misericordia de Dios. Y me he dejado llevar por esa corriente de amor y de gracia que s\u00f3lo se puede encontrar en el coraz\u00f3n de Dios, hasta sentir que todo en m\u00ed dec\u00eda <b><i>Magnificat<\/i><\/b>. Os confieso que me hubiera gustado que este sentimiento hubiera sido tan profundo y sincero como el de Mar\u00eda de Nazaret; pero, a pesar de que no tengo su inocencia, porque soy un pecador, por la gracia que me enriquece y me trabaja cada d\u00eda os aseguro que se puede sentir el asombro de experimentar que me ha tocado la misericordia de Dios; el asombro de experimentar el cosquilleo de unas entra\u00f1as que se muestran bondadosas y compasivas conmigo.  <\/p>\n<p>Las entra\u00f1as del Dios amor me conmueven el coraz\u00f3n cuando escucho atentamente su Palabra, cuando rezo filialmente, cuando celebro gozoso la Eucarist\u00eda y me encuentro con el rostro misericordioso de Jesucristo, su Hijo; y sobre todo cuando con humildad pongo mi vida en el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. Entonces siento la ternura del amor sin condiciones, del amor que todo lo perdona. Y todo esto me sucede en el seno de la Iglesia, mi madre, a la que veo cada d\u00eda m\u00e1s convertida y atenta a la misericordia, porque es una Iglesia en salida, una Iglesia que siente que Dios quiere \u201cque alcance al pecador incluso en la lejan\u00eda\u201d y, adem\u00e1s, lo hace con la esperanza de enternecer los corazones m\u00e1s endurecidos.  <\/p>\n<p>Os puedo asegurar que, a partir de esta experiencia interior, uno se siente capaz de misericordia; solamente as\u00ed se produce el milagro de que la misericordia divina irradie en mi vida; solamente as\u00ed puedo ser misericordiosos como el Padre. Y es entonces cuando siento que estoy llamado a ser instrumento y cauce de misericordia, de ayuda a mi pr\u00f3jimo en cuerpo y esp\u00edritu. Es entonces cuando me pregunto: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el pobre L\u00e1zaro que mendiga a la puerta de mi vida? Y es s\u00f3lo entonces cuando se pueden percibir con toda nitidez y sin enga\u00f1os las llagas y las heridas que necesitan ser curadas por mis manos. Como dice el Papa Francisco: \u201cL\u00e1zaro es la posibilidad de conversi\u00f3n que Dios nos ofrece y que quiz\u00e1s no vemos\u201d. L\u00e1zaro siempre est\u00e1 ah\u00ed. Por eso yo le pido al Se\u00f1or que no sea nunca un Epul\u00f3n; sobre todo que yo vea la figura de Cristo, que en los pobres mendiga la conversi\u00f3n de mi coraz\u00f3n y me muestra sus necesidades. \u201cEn el pobre, en efecto, la carne de Cristo se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, flagelado, desnutrido, en fuga\u2026 para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado\u201d (MV 15).  <\/p>\n<p>Si en esta carta cuaresmal estoy siendo tan personal es sencillamente porque s\u00f3lo as\u00ed podemos de verdad anunciar el evangelio de la misericordia. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos evangelizarnos unos a otros, si no es con el testimonio de nuestra experiencia? A veces hablamos de los asuntos de la fe y de la vida cristiana con una distancia que nos hace muy maestros, pero poco testigos; y as\u00ed nos va. Ya sab\u00e9is lo que dijo Pablo VI: \u201cEl hombre contempor\u00e1neo cree m\u00e1s en los testigos que en los maestros\u201d. He usado tambi\u00e9n este tono coloquial y experiencial, porque como recuerda el Santo Padre en la carta que nos ha dirigido con motivo de la cuaresma: <i>\u201cEl coraz\u00f3n del <b>kerigma<\/b> apost\u00f3lico late con la experiencia recibida de la misericordia divina\u201d.<\/i> El kerigma lo anuncian los que han sido tocados por la belleza del amor salv\u00edfico, los que muestran en su vida la alegr\u00eda de la misericordia. El kerygma siempre tiene necesidad del testimonio.  <\/p>\n<p>En fin, con gusto seguir\u00eda abriendo mi coraz\u00f3n y contando mi experiencia. Con esto que acabo de ofreceros no pretendo otra cosa que sentirme en vuestra fila de convertidos en esta cuaresma, porque con vosotros soy cristiano. Pero como tambi\u00e9n el Se\u00f1or me ha puesto entre vosotros como vuestro obispo, os animo a seguir conmigo este camino cuaresmal.  <\/p>\n<p>Con mi afecto y bendici\u00f3n.  <\/p>\n<p><b>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro<br \/><\/b><b>Obispo de Plasencia <\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Queridos diocesanos: Hemos iniciado la cuaresma y estamos metidos de lleno en la experiencia espiritual, lit\u00fargica, catequ\u00e9tica y de caridad que estos cuarenta d\u00edas tan especiales nos demandan. 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