{"id":3005,"date":"2015-11-03T11:30:00","date_gmt":"2015-11-03T10:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=3005"},"modified":"2015-11-03T11:30:00","modified_gmt":"2015-11-03T10:30:00","slug":"un-snodo-sin-lneas-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/un-snodo-sin-lneas-rojas\/","title":{"rendered":"Un S\u00ednodo sin l\u00edneas rojas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Un-Snodo-sin-lneas-rojas_A180\/foto_02_p2.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px\" title=\"foto_02_p2\" border=\"0\" alt=\"foto_02_p2\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Un-Snodo-sin-lneas-rojas_A180\/foto_02_p2_thumb.jpg\" width=\"197\" height=\"244\"><\/a><\/p>\n<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:6692c527-6062-4219-ae94-19bc9a23868f\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/Un-Snodo-sin-lneas-rojas_A180\/un_sinodo_sin_lineas_rojas.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Queridos diocesanos  <\/p>\n<p>Acabo de leer detenidamente la <b><i>Relaci\u00f3n Final del S\u00ednodo de los Obispo sobre la Familia <\/i><\/b>y considero que tengo la obligaci\u00f3n de compartir con vosotros la conclusi\u00f3n de lectura personal. Os confieso que lo he le\u00eddo buscando sobre todo lo que yo esperaba de \u00e9l. Por eso, os digo ya de entrada que me ha quedado muy satisfecho; entiendo que en lo esencial, aunque est\u00e1 muy bien situado en el magisterio de los \u00faltimos papas, es decisivo para un nuevo estilo pastoral de la Iglesia en relaci\u00f3n con el matrimonio y la familia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>A lo largo del desarrollo del s\u00ednodo yo me he preguntado muchas veces c\u00f3mo estar\u00edan contemplando los sinodales la situaci\u00f3n compleja y nueva del matrimonio y de la familia; me preguntaba si sabr\u00edan contemplar con ojos de misericordia pastoral el trasfondo real de las opciones y decisiones que hoy tantas parejas j\u00f3venes y no tan j\u00f3venes toman en nuestras ciudades y pueblos. Os puedo decir que, sin justificar nada de lo que se hace, lo que la Iglesia ve y vive en su entorno est\u00e1 contemplado con una mirada que no excluye, sino que se sabe llamada a entrar en di\u00e1logo pastoral con todos y a mantener siempre abierta la puerta para quienes quieran acoger el ideal de matrimonio y familia que ella anima y promueve. Es m\u00e1s, su mirada es de una profunda comprensi\u00f3n, teniendo en cuenta que las situaciones en las que muchos viven no siempre son queridas por ellos, sino que con frecuencia son inducidas y a veces tambi\u00e9n sufridas.  <\/p>\n<p>Por eso alimenta como actitud fundamental una conciencia clara de que todos son amados de Dios y, por tanto, han de estar en el coraz\u00f3n de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia. Una preciosa s\u00edntesis del pensamiento pastoral del s\u00ednodo muy bien podr\u00eda ser esta: <i>\u201cEl s\u00ednodo, al tiempo que aprecia y estimula a las familias que hacen honor a la belleza del matrimonio cristiano, se preocupa de promover un discernimiento pastoral de las situaciones en las que la acogida de este don tiene dificultades para ser apreciada y tambi\u00e9n de diversos modos comprometida. Mantener vivo el di\u00e1logo pastoral con estos fieles, para favorecer una coherente apertura al Evangelio del matrimonio y de la familia en su plenitud, es una grave responsabilidad. Los pastores tienen el deber de identificar los elementos que pueden favorecer la evangelizaci\u00f3n y el creamiento humano y espiritual de aquellos cuyo cuidado le ha sido confiado por el Se\u00f1or\u201d (n.69)<\/i>.  <\/p>\n<p>No se puede decir mejor ni se puede mostrar tan claramente c\u00f3mo ha de ser la coherencia pastoral en este y en otros asuntos de la vida de la Iglesia. Es evidente que, con un planteamiento como este, necesariamente se han de sentir acompa\u00f1ados los m\u00e1s \u00edntimos y m\u00e1s de dentro y, por supuesto, tambi\u00e9n aquellos que tienen dificultad para vivir los valores del matrimonio y de la familia.  <\/p>\n<p>Por mi parte, no s\u00f3lo por esta declaraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la coherencia doctrinal y pastoral con que se plantean todos los temas que aparecen a lo largo de los 94 n\u00fameros del documento, me he quedado plenamente satisfecho; porque en realidad era lo que esperaba del s\u00ednodo: que supiera situarse en el est\u00edmulo a los que, aunque con dificultades, viven en coherencia con la familia cristiana, y que tuviera anchura de coraz\u00f3n, siempre misericordioso, para estimular la cercan\u00eda a la realidad en la que viven aquellos que hoy, en un n\u00famero cada vez mayor y significativo, adoptan otras decisiones y posiciones ante el matrimonio y la familia. Me ha satisfecho sobre todo del s\u00ednodo ese modo de saber decir una verdad que s\u00f3lo es estimulante desde la misericordia. Como muy bien afirma: \u201cLa primera verdad de la Iglesia es el amor de Dios\u201d (MV 12).  <\/p>\n<p>Como nunca estuve pendiente de la l\u00ednea roja, esa que muchos, situados tanto a un lado como a otro de ella, esperaban que se traspasara, no siento ning\u00fan desencanto. En realidad, cuando se ponen l\u00edneas rojas, se aceptan frentes de combate y eso corre el peligro de sembrar de \u201cminas\u201d el camino que ha de recorrer una Iglesia que busca ajustar su paso al paso del amor de Dios. Quiz\u00e1s es por eso que el S\u00ednodo nos ha pedido a todos que sepamos situar nuestra mirada en las situaciones y problemas que contemplamos en los matrimonios y las familias con las que convivimos. Por un lado, nos invita a amar la verdad, porque comprender y acoger no puede ni debe en modo alguno disminuir nuestra valoraci\u00f3n de la belleza del matrimonio y de la familia; pero, por otro, la verdad no puede ser nunca un arma arrojadiza sobre quienes no la aceptan, la acogen o la viven. Siempre, y sin ninguna excepci\u00f3n, hay un camino de di\u00e1logo paciente y misericordioso, que todos tenemos la obligaci\u00f3n de fortalecer en la convivencia de cada d\u00eda, especialmente en la parroquia, que es la Iglesia que est\u00e1 entre las casas de sus hijos y de sus hijas. Estoy convencido de que en ese compuesto de verdad con misericordia todos se sentir\u00e1n c\u00f3modos y a gusto.  <\/p>\n<p>No s\u00e9 si esto os ayuda a entender lo que ha sucedido en el S\u00ednodo, sobre todo despu\u00e9s de las cosas tan sesudas y tan concretas que se han dicho; pero yo me dar\u00eda por satisfecho con que en nuestras vidas y acciones pastorales asumi\u00e9ramos este estilo que, como veis, tiene mucho de evangelizador.  <\/p>\n<p>Con mi afecto y bendici\u00f3n.  <\/p>\n<p>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro<br \/>Obispo de Plasencia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Queridos diocesanos Acabo de leer detenidamente la Relaci\u00f3n Final del S\u00ednodo de los Obispo sobre la Familia y considero que tengo la obligaci\u00f3n de compartir con vosotros la conclusi\u00f3n de lectura personal. 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