{"id":2890,"date":"2015-09-03T12:31:00","date_gmt":"2015-09-03T11:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=2890"},"modified":"2015-09-03T12:31:00","modified_gmt":"2015-09-03T11:31:00","slug":"la-medalla-de-extremadura-un-complemento-a-la-alegra-de-dar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/la-medalla-de-extremadura-un-complemento-a-la-alegra-de-dar\/","title":{"rendered":"La Medalla de Extremadura: un complemento a la alegr\u00eda de dar"},"content":{"rendered":"<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:87d8e3c3-4703-4ea3-93f5-17d739f41d90\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/La-Medalla-de-Extremadura-un-complemento_BE2D\/caritas_medalla_extremadura.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Hace unos d\u00edas, mientras caminaba por uno de nuestros pueblos, pude escuchar el final de un di\u00e1logo, del que no pude saber el argumento y, por eso, aunque lo traiga a colaci\u00f3n, no me permito emitir ning\u00fan juicio sobre lo que escuch\u00e9. Una de las dos se\u00f1oras que hablaban entre s\u00ed le dec\u00eda a la otra: <b><i>\u201cno ves, es mucho mejor pedir que dar\u201d.<\/i><\/b><\/p>\n<p><!--more-->Con la intuici\u00f3n que solemos tener los cristianos para valorar desde el Evangelio, inmediatamente pens\u00e9 que lo que escuchaba contradec\u00eda una afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas, que seg\u00fan San Pablo dijo: <b><i>\u201cHay m\u00e1s alegr\u00eda en dar que en recibir\u201d (Hch 20,35).<\/i><\/b> Pues bien, sin negarle ning\u00fan valor a la sabidur\u00eda popular, me quedo con lo dicho por Jes\u00fas, pues considero que es de un valor excepcional para nuestra vida y nuestra convivencia.  <\/p>\n<p>Jes\u00fas llamar la atenci\u00f3n sobre lo que recibe el que da. Pone de relieve que el amor, cuando est\u00e1 profundamente radicado en el coraz\u00f3n humano, siempre deja un maravilloso regusto de felicidad, que engrandece en su valor el gesto mismo de dar. Naturalmente eso sucede con tal de que sea un amor, generoso, desinteresado, un amor que sit\u00faa las necesidades del otro por encima de las m\u00edas. As\u00ed es el amor que mueve a cuantos se dan a los dem\u00e1s, a cuantos hacen de su vida, con m\u00e1s grandes o con m\u00e1s peque\u00f1os gestos, una donaci\u00f3n a su pr\u00f3jimo.  <\/p>\n<p>En ese inmenso grupo de los que miran hacia su pr\u00f3jimo, ven los problemas que hay a su alrededor, sienten que son responsables de las necesidades de los otros y se deciden a hacer algo por los dem\u00e1s, est\u00e1n todos aquellos que colaboran de un modo u otro con <b><i>C\u00e1ritas.<\/i><\/b> Son miles, quiz\u00e1s millones los que conf\u00edan en la acci\u00f3n de la Iglesia a trav\u00e9s de C\u00e1ritas, que es el rostro de su generosidad; es decir, de la generosidad de todos aquellos que creen en Jesucristo y saben que no hay verdadera fe sin caridad.  <\/p>\n<p>Evidentemente, todos los que colaboran con C\u00e1ritas saben que su premio y su honor est\u00e1n en dar, en la alegr\u00eda de dar. El mejor premio es siempre saber que con mi acci\u00f3n generosa alguien ha encontrado lo que necesitaba. El premio es siempre poner fraternidad en el mundo, saberse hermano de los pobres, de los d\u00e9biles y ayudarles en la medida de nuestras posibilidades, porque nos sentimos uno m\u00e1s entre ellos. En realidad el premio es esa alegr\u00eda que somos capaces de sentir cuando ponemos nuestra vida en favor de los otros. El premio es, sobre todo, saber que nuestra generosidad produce alegr\u00eda en el coraz\u00f3n de Dios, que es feliz en la alegr\u00eda de los seres humanos y se duele en su desesperanza, en su tristeza y en su exclusi\u00f3n.  <\/p>\n<p>Eso, sin embargo, no significa que no valoremos cualquier galard\u00f3n humano que nos llegue, claro que s\u00ed y mucho. La <b>Medalla de Extremadura<\/b> es un buen complemento a la alegr\u00eda que se siente por dar. El significado del galard\u00f3n nos hace ver que como Iglesia nuestra presencia en el mundo es significativa y eficaz. La recibimos, adem\u00e1s, con otros, como el <b><i>Banco de Alimentos<\/i><\/b>, lo que significa que somos parte de una suma de generosidad en favor de los m\u00e1s d\u00e9biles y m\u00e1s necesitados entre nosotros.  <\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del premio, es importante decir que el juicio de lo que hacemos, m\u00e1s all\u00e1 de la valoraci\u00f3n de los hombres, nos lo ha de dar aquel que nos dice cada d\u00eda: <i>\u201cPorque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve enfermo y me visitaste, preso y viniste a verme\u2026\u201d<\/i>. No obstante, saber que lo que hacemos en nombre de Jes\u00fas tiene una valoraci\u00f3n positiva en nuestra sociedad, nos ratifica una vez m\u00e1s a nosotros y ojal\u00e1 tambi\u00e9n a quienes nos valoren, en que merece la pena vivir como vivi\u00f3 Jes\u00fas, en la entra\u00f1a misma del mundo m\u00e1s pobre y d\u00e9bil.  <\/p>\n<p>Como obispo de Plasencia, por la parte de la medalla que le toca a nuestra di\u00f3cesis, muchas gracias a quienes se les haya ocurrido este estimulante reconocimiento. Siempre ser\u00e1 un empuj\u00f3n, que sumaremos al que cada d\u00eda nos da la fe en Jes\u00fas y, por \u00e9l, en el ser humano, para seguir trabajando en nuestra tierra extreme\u00f1a por la dignidad de la persona y en especial por la de los m\u00e1s d\u00e9biles y excluidos. En eso, la sociedad extreme\u00f1a, en la que a\u00fan hay tanta pobreza, podr\u00e1 contar siempre con nosotros.  <\/p>\n<p>Ya mirando hacia nuestras comunidades cristianas, desear\u00eda de todo coraz\u00f3n que esta medalla sirviera tambi\u00e9n para que crezca en ellas una clara conciencia de que la caridad, &#8211; si es colaborando a trav\u00e9s de C\u00e1ritas mejor -, es un ingrediente imprescindible de la experiencia cristiana.  <\/p>\n<p>Con mi afecto y bendici\u00f3n. <br \/>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro<br \/>Obispo de Plasencia <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Hace unos d\u00edas, mientras caminaba por uno de nuestros pueblos, pude escuchar el final de un di\u00e1logo, del que no pude saber el argumento y, por eso, aunque lo traiga a colaci\u00f3n, no me permito emitir ning\u00fan juicio sobre lo que escuch\u00e9. 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