{"id":2788,"date":"2015-05-25T09:42:00","date_gmt":"2015-05-25T08:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=2788"},"modified":"2015-05-25T09:42:00","modified_gmt":"2015-05-25T08:42:00","slug":"el-creyente-es-fundamentalmente-memorioso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/el-creyente-es-fundamentalmente-memorioso\/","title":{"rendered":"El creyente es fundamentalmente \u201cmemorioso\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b>Homil\u00eda en la eucarist\u00eda de apertura de la causa de beatificaci\u00f3n de los sacerdotes m\u00e1rtires de la di\u00f3cesis de Plasencia<\/b>  <\/p>\n<p><b><i>Plasencia, 23 de mayo de 2015 <\/i><\/b><\/p>\n<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:799fd65d-f3c6-4c00-a9a7-a237db3a3012\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/El-creyente-es-fundamentalmente-memorios_9610\/homilia_martires.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/El-creyente-es-fundamentalmente-memorios_9610\/11167976_656098937854752_1468258508126425462_n.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-bottom: 0px; border-left: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top: 0px; border-right: 0px; padding-top: 0px\" title=\"11167976_656098937854752_1468258508126425462_n\" border=\"0\" alt=\"11167976_656098937854752_1468258508126425462_n\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/El-creyente-es-fundamentalmente-memorios_9610\/11167976_656098937854752_1468258508126425462_n_thumb.jpg\" width=\"244\" height=\"184\"><\/a>Queridos hermanos:  <\/p>\n<p>Quiero comenzar la homil\u00eda poniendo de relieve mi alegr\u00eda y mi acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or por tener la oportunidad, como obispo y pastor de esta di\u00f3cesis de Plasencia, de iniciar con todos vosotros el camino eclesial en el que buscaremos que se ponga de manifiesto la santidad martirial de estos hermanos sacerdotes que derramaron su sangre por amor a Jesucristo.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Y ya comentando la Palabra de Dios escuchada y acogida, sin perder de vista el martirio de estos hermanos en la fe, hay que poner en evidencia que las dificultades en la experiencia cristiana pertenecen a la vida de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Vivir contra corriente es una condici\u00f3n elemental de la vida cristiana, seamos obispos, sacerdotes, consagrados o laicos. Participar en la cruz de Cristo pertenece al seguimiento de sus disc\u00edpulos. Como hemos escuchado en el Evangelio de Juan, el \u201cs\u00edgueme\u201d de Jes\u00fas a Pedro lleva impl\u00edcito dar gloria a Dios participando en la cruz del Se\u00f1or.  <\/p>\n<p>En el libro de los Hechos hemos comprobado en Pablo las dificultades que puede encontrar el que evangeliza en nombre de Cristo. Lo hemos visto en Roma prisionero por la actitud de los jud\u00edos, que a toda costa quisieron impedir que cumpliera su misi\u00f3n. Pablo asume su situaci\u00f3n como una consecuencia l\u00f3gica de su encuentro personal con Cristo, que le cambi\u00f3 la vida. Esa es la raz\u00f3n por la que se da a s\u00ed mismo el precioso y honor\u00edfico t\u00edtulo: \u201cyo, el prisionero por Cristo\u201d (Ef 3,1). Esa situaci\u00f3n nunca turb\u00f3 su libertad para vivir y predicar el Evangelio. A pesar de las cadenas, \u201cpredicaba el Reino de Dios y ense\u00f1aba todo lo que se refiere al Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad, sin estorbos\u201d.  <\/p>\n<p>Es evidente que el Esp\u00edritu Santo, al que ya estamos mirando con expectaci\u00f3n, por celebrarse ma\u00f1ana Pentecost\u00e9s, andaba haciendo de las suyas en esa Iglesia que abr\u00eda caminos nuevos para la fe en el mundo. El deseo ardiente de Pablo de hablar del Reino de Dios y del Se\u00f1or Jes\u00fas es un fruto del Esp\u00edritu, que enciende los corazones con su fuego interior. Tambi\u00e9n nosotros estamos poniendo hoy de relieve la acci\u00f3n divina e inagotable del Esp\u00edritu en su Iglesia: la de fortalecer la vida de los cristianos para que sean testigos de Jesucristo. Porque las dificultades de Pablo y de los ap\u00f3stoles tambi\u00e9n se actualizan entre nosotros. Por estas dificultades siguen hoy pasando muchos hombres y mujeres que son perseguidos y martirizados por el s\u00f3lo hecho de creer y vivir en Cristo. Todos nosotros somos testigos de que el siglo XXI ha comenzado siendo un siglo martirial.  <\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9nes son esos a los que llamamos m\u00e1rtires? San Juan Pablo respond\u00eda a esta pregunta:<i>\u201cLa respuesta es muy hermosa: Son los que siguen a Cristo en su vida y en su muerte, se inspiran en \u00c9l y se dejan inundar por la gracia que \u00c9l nos da; son aqu\u00e9llos cuyo alimento es cumplir la voluntad del Padre; los que se dejan llevar por el Esp\u00edritu; los que nada anteponen al Reino de Cristo; los que aman a los dem\u00e1s hasta derramar su sangre por ellos; los que est\u00e1n dispuestos a darlo todo sin exigir nada a cambio; los que -en pocas palabras- viven amando y mueren perdonando\u201d (Homil\u00eda en la beatificaci\u00f3n de 232 m\u00e1rtires en Espa\u00f1a, 11 de marzo de 2001).<\/i> El martirio lo es en un cristiano cuando da la vida consciente de que participa en la cruz de Cristo, que \u201cme am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u201d (Ga 2,20).  <\/p>\n<p>Pues bien, con esa lectura de fe y de amor queremos nosotros recordar a estos hermanos sacerdotes, encabezados por Benedicto Teodoro Barbero Bermejo, en este acto exclusivamente religioso de la apertura de la causa de su canonizaci\u00f3n. Lo hacemos porque no les queremos olvidar; al contrario, queremos que quede marcada en el rostro y en el coraz\u00f3n de nuestra Iglesia diocesana el ejemplo de su vida y las motivaciones m\u00e1s profundas de su martirio. Lo hacemos porque somos conscientes de que \u201cjunto con Jes\u00fas, la memoria nos hace presentes \u201cuna verdadera nube de testigos\u201d (Hb 13,7) (EG 13). Con este acto y con los que celebraremos, si Dios quiere, en el futuro, queremos mostrar que nuestra memoria es agradecida al Se\u00f1or, y tambi\u00e9n a estos sacerdotes por el don que nos hicieron de su testimonio martirial. Este acto es una expresi\u00f3n p\u00fablica de la oraci\u00f3n que a partir de ahora haremos al Se\u00f1or. Si los recordamos, y queremos que alg\u00fan d\u00eda puedan recibir culto p\u00fablico entre nosotros, es porque deseamos que esta memoria suya, con la que nos enriquecemos sea una memoria fecunda, una memoria que nos traiga grandes bienes espirituales y temporales.  <\/p>\n<p>As\u00ed nos expresaremos en la oraci\u00f3n:<b><i> \u201cOh Dios, corona de los m\u00e1rtires, que concediste a los siervos de Dios Benedicto-Teodoro Barbero Bermejo y compa\u00f1eros sacerdotes la gracia de asemejarse a tu Hijo en una muerte como la suya, d\u00e1ndoles la fuerza de confesar su fe en Ti, perdonando a todos; te pedimos que sus nombres aparezcan en la gloria de los santos, que su ejemplo ilumine la vida y entrega de todos los cristianos, y que por su intercesi\u00f3n desciendan sobre nuestra Di\u00f3cesis de Plasencia abundantes gracias y bendiciones celestes, as\u00ed como los favores que pedimos\u201d. <\/i><\/b> <\/p>\n<p>Pero debo recordar que lo que hoy hacemos es la apertura de un proceso en el que vamos a recoger y a analizar con todo rigor unos datos que nos den garant\u00edas suficientes de que sufrieron el martirio. Ayudados por los testigos, nos vamos a situar, por tanto, en los hechos tal y c\u00f3mo sucedieron y en las motivaciones, tanto de cada uno de estos sacerdotes para dar la vida por su fe como en las de aquellos que los persiguieron y martirizaron. Porque s\u00f3lo as\u00ed podemos aproximarnos a la verdad. Pero nada m\u00e1s lejos de nuestra intenci\u00f3n que culpar a nadie. Solamente, eso s\u00ed, recodamos que fueron v\u00edctimas de una persecuci\u00f3n que se centr\u00f3 en los que en la Iglesia cat\u00f3lica amaban, segu\u00edan y serv\u00edan a Cristo, en este caso con su servicio pastoral y con el testimonio de sus vidas.  <\/p>\n<p>Recuerdo a este respecto lo que yo mismo escrib\u00eda hace unos a\u00f1os con motivo de unas beatificaciones: \u201crecordar a los m\u00e1rtires no puede ofender a nadie; al contrario, hace mucho bien. El recuerdo, que es \u201cvolver a pasar por el coraz\u00f3n\u201d, si se utiliza adecuadamente es necesario para poner de relieve la verdad de la vida y de la muerte de los que nos precedieron. De hecho, sin memoria no se puede vivir: no hay nada que identifique tanto a los seres humanos como recordar. El que pierde la memoria se queda sin pasado, pero tambi\u00e9n sin presente y sin futuro. La memoria, adem\u00e1s, se asimila con la pedagog\u00eda del tiempo, que cicatriza heridas y le quita lo da\u00f1ino, para que s\u00f3lo queden los valores que ennoblecen el recuerdo. La memoria cristiana se purifica por el amor de Cristo, a quien todos los m\u00e1rtires mueren amando y, sobre todo, por el perd\u00f3n ofrecido y pedido, que es el crisol en el que el pasado adquiere todo su esplendor\u201d.  <\/p>\n<p>A partir de este acto, en el que hemos situado la memoria de estos hermanos nuestros en la fe y en la vida de la Iglesia, a nosotros nos toca recoger el bien que hay en ellos, el tesoro de su testimonio y convertir todo en un patrimonio espiritual para nuestra Iglesia diocesana. No dudamos de que este patrimonio fortalecer\u00e1 nuestra fe, afianzar\u00e1 nuestras convicciones cristianas y nos renovar\u00e1 en nuestro compromiso en favor de los dem\u00e1s. Todos ellos eran pastores sencillos que ejerc\u00edan el ministerio en algunas comunidades parroquiales de nuestra di\u00f3cesis con una vida entregada, piadosa y fiel, siempre disponible para el pueblo cristiano. Porque eran fieles en lo peque\u00f1o y en lo cotidiano, llegados al punto de tener que defender su fe, fueron enriquecidos con la gracia del martirio que los ennobleci\u00f3, en su debilidad, con la fuerza de los h\u00e9roes.  <\/p>\n<p>Eso es lo que hoy todos deseamos con una b\u00fasqueda eclesial que un d\u00eda, ojal\u00e1 no muy lejano, llevaremos a la Santa Sede para que valore nuestro deseo y nuestro trabajo y, si es voluntad del Se\u00f1or, se nos conceda la gracia que anhelamos: que obtengamos el don de la santidad de estos m\u00e1rtires. A partir de ahora le pedimos que tambi\u00e9n ellos vayan haciendo su trabajo: le encomendamos que, por su intercesi\u00f3n, en el \u201cdue\u00f1o de la mies\u201d nos conceda el favor de vocaciones sacerdotales para nuestro seminario.  <\/p>\n<p>A Mar\u00eda, la Reina de los m\u00e1rtires, que acompa\u00f1\u00f3 a su divino Hijo durante su existencia terrena y permaneci\u00f3 fiel a los pies de la Cruz, le pedimos que nos ense\u00f1e a ser fieles a Cristo en todo momento, sin decaer ante las dificultades, y nos conceda la misma fuerza con que los m\u00e1rtires confesaron su fe para ser siempre disc\u00edpulos y misioneros.  <\/p>\n<p>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro, obispo de Plasencia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda en la eucarist\u00eda de apertura de la causa de beatificaci\u00f3n de los sacerdotes m\u00e1rtires de la di\u00f3cesis de Plasencia Plasencia, 23 de mayo de 2015 DESCARGAR Queridos hermanos: Quiero comenzar la homil\u00eda poniendo de relieve mi alegr\u00eda y mi acci\u00f3n de gracias al Se\u00f1or&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2788"}],"collection":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2788"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2788\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2788"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}