{"id":2751,"date":"2015-05-04T11:07:00","date_gmt":"2015-05-04T10:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=2751"},"modified":"2015-05-04T11:07:00","modified_gmt":"2015-05-04T10:07:00","slug":"diez-aos-sinodales-y-misioneros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/diez-aos-sinodales-y-misioneros\/","title":{"rendered":"Diez a\u00f1os sinodales y misioneros"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/d57f2b6f4d9e_AA2B\/IMAGE0003.jpg\"><img decoding=\"async\" style=\"background-image: none; border-right-width: 0px; margin: 0px auto; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: block; float: none; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px; padding-top: 0px\" title=\"IMAGE0003\" border=\"0\" alt=\"IMAGE0003\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/d57f2b6f4d9e_AA2B\/IMAGE0003_thumb.jpg\" width=\"244\" height=\"184\"><\/a><\/p>\n<div style=\"padding-bottom: 0px; margin: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; display: inline; float: none; padding-top: 0px\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:41990c35-eeea-40d5-a5fd-307432807906\" class=\"wlWriterEditableSmartContent\">\n<p><div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/d57f2b6f4d9e_AA2B\/diez_aos_sinodales_y_misioneros.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p>Queridos diocesanos:  <\/p>\n<p>Ya han pasado diez a\u00f1os desde que juntos finalizamos una preciosa y \u00fanica experiencia de Iglesia. Como ya he dicho en otras ocasiones, a m\u00ed el X S\u00ednodo Diocesano me introdujo de lleno en la vida de la di\u00f3cesis, a la que acababa de empezar para ser vuestro obispo. Al entrar con gran ilusi\u00f3n en el ritmo de aquel acontecimiento, que a\u00fan estaba en una de sus fases iniciales, pude conocer en su \u201csalsa sinodal\u201d, que es lo mismo que \u201csalsa eclesial\u201d, a los sacerdotes, a los religiosos y a much\u00edsimos y muy valiosos laicos cristianos. <\/p>\n<p><!--more-->No hay ninguna experiencia en la vida de las Iglesias diocesanas que las defina mejor y que las marque pastoralmente por un largo periodo de tiempo que un s\u00ednodo. Este caminar juntos con una actitud com\u00fan de amor a Cristo y a la Iglesia y con un deseo en el coraz\u00f3n que orienta la vida de todos los diocesanos, como es la b\u00fasqueda de nuevos caminos para el anuncio del Evangelio, orienta para muchos a\u00f1os la vida de las Iglesias locales.  <\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>En la nuestra ha sido as\u00ed. Todo lo que ha venido tras el s\u00ednodo ha sido inspirado y fomentado por las conclusiones sinodales. Mis colaboradores m\u00e1s inmediatos en la curia diocesana, los consejos y las instituciones b\u00e1sicas de la di\u00f3cesis, especialmente los arciprestazgos y las parroquias, y yo mismo nos hemos inspirado desde hace diez a\u00f1os en todo lo que bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo se convirti\u00f3 en ruta para nuestro caminar espiritual y pastoral aqu\u00ed, en el territorio y en la cultura de la rica y plural Di\u00f3cesis Plasencia. Le damos, pues, gracias al Se\u00f1or por la feliz y audaz idea de mi predecesor de proponer lo que en general ser\u00eda muy bien acogido por la comunidad diocesana: hacer todos un camino de lectura de los signos de los tiempos para, a la luz de la riqueza magisterial de la Iglesia conciliar y posconciliar, encontrar nuevos caminos para el anuncio de Jesucristo en un tiempo que, adem\u00e1s, de haberse abierto a un nuevo siglo y milenio, estaba tambi\u00e9n abri\u00e9ndose a retos muy complejos y a posibilidades no f\u00e1ciles, pero s\u00ed apasionantes.  <\/p>\n<p>Siempre ser\u00e1 dif\u00edcil concretar lo que el S\u00ednodo nos dej\u00f3, aunque ya en otros escritos hemos hecho un ejercicio de concreci\u00f3n; pero estoy convencido de que a cuantos se dejaron seducir por la novedad del Esp\u00edritu se les cambi\u00f3 la mirada y el coraz\u00f3n. Ese cambio es el que nos ha permitido habitar pastoralmente en esta di\u00f3cesis a lo largo de estos diez a\u00f1os. Seguramente ninguna de las iniciativas que han surgido entre nosotros, especialmente en nuestros Planes Pastorales postsinodales, hubiera sido posible sin el impulso creativo que todos juntos le dimos a nuestra vida eclesial, tras habernos dejado guiar y acompa\u00f1ar por el Esp\u00edritu del Se\u00f1or.  <\/p>\n<p>De un modo especial el S\u00ednodo nos ha hecho desembocar en la Misi\u00f3n Diocesana Evangelizadora. El clima sinodal nos prepar\u00f3 para acciones que tuvieran el impulso de todos, para hacer una pastoral de comuni\u00f3n. El s\u00ednodo nos pidi\u00f3 crear y programar, pero tambi\u00e9n nos ense\u00f1\u00f3 a hacer juntos las cosas. S\u00f3lo por ese aprendizaje ha sido posible este maravilloso milagro que siempre es la siembra y el riego de una misi\u00f3n entre todos. Este est\u00e1 siendo el fruto del s\u00ednodo en este momento, en el de su d\u00e9cimo aniversario: \u201ccada parroquia una misi\u00f3n, cada cristiano un misionero\u201d. La invitaci\u00f3n ha sido para todos y todos, cada uno en la medida de sus posibilidades, han dado lo mejor de s\u00ed mismo, aunque en algunos casos s\u00f3lo haya consistido en la confesi\u00f3n de dificultades y miedos y en la aceptaci\u00f3n de cierta impotencia. Pero todo lo hemos hecho, como fruto de nuestra conciencia misionera. Entend\u00edamos que lo mucho o lo poco era lo que el Se\u00f1or nos estaba pidiendo.  <\/p>\n<p>Por eso, no hay mejor modo de celebrar nuestro s\u00ednodo diocesano que ofreciendo al Se\u00f1or el fruto de nuestro trabajo, de nuestra ilusi\u00f3n, de nuestra creatividad, de nuestra pasi\u00f3n por el Reino de Dios, de nuestro amor a los hermanos en todas sus necesidades. La misi\u00f3n es nuestra ofrenda, esa que ponemos en manos de Aquel que le da el incremento. Es verdad que los frutos mejores de lo que estamos haciendo quiz\u00e1s de momento sean desconocidos para nosotros, pero nuestra confianza en la Palabra del Se\u00f1or nos dice que su amor siempre llega en fecundidad y gracia para el mundo al que servimos.  <\/p>\n<p>Eso no significa que no vayamos a celebrar el X Aniversario de un modo especial. Ahora, sin embargo, no toca. No conviene que nada nos distraiga en este tiempo de remates de la Misi\u00f3n Diocesana. Tiempo habr\u00e1 para que, una vez m\u00e1s junto a la Virgen, que nos est\u00e1 acompa\u00f1ando como lo hizo en la Iglesia de los primeros tiempos, alabemos juntos al Se\u00f1or y le demos gracias porque nos ha marcado un camino por el que hemos de transitar todos como disc\u00edpulos misioneros. Ahora lo que nos toca es continuar descubriendo, por estas rutas complejas y dif\u00edciles de la misi\u00f3n, que lo que para nosotros es fuente de vida lo necesitan tambi\u00e9n aquellos con los que nos encontramos y vivimos. Anunciar a Jesucristo, que sigue siendo el esperado para muchos corazones, es nuestro gozo y nuestra responsabilidad en este momento.  <\/p>\n<p>Feliz Aniversario Sinodal, Feliz final de la Misi\u00f3n en estos d\u00edas pascuales.  <\/p>\n<p>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro<br \/>Obispo de Plasencia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Queridos diocesanos: Ya han pasado diez a\u00f1os desde que juntos finalizamos una preciosa y \u00fanica experiencia de Iglesia. 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