{"id":2724,"date":"2015-04-01T12:44:00","date_gmt":"2015-04-01T11:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/?p=2724"},"modified":"2015-04-01T12:44:00","modified_gmt":"2015-04-01T11:44:00","slug":"una-peregrinacin-hacia-el-primer-amor-homila-en-la-misa-crismal-2015","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diocesisplasencia.org\/hemeroteca\/una-peregrinacin-hacia-el-primer-amor-homila-en-la-misa-crismal-2015\/","title":{"rendered":"\u201cUna peregrinaci\u00f3n hacia el primer amor\u201d. Homil\u00eda en la Misa Crismal 2015"},"content":{"rendered":"<div class=\"wlWriterEditableSmartContent\" id=\"scid:8eb9d37f-1541-4f29-b6f4-1eea890d4876:3ad857f8-a766-42b5-a401-03a97f0cca86\" style=\"margin: 0px; display: inline; float: none; padding: 0px;\">\n<div><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/6739ae2098b7_EB00\/homilia_misa_crismal_2015.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">DESCARGAR<\/a><\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/IMG_2131.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" alt=\"\" src=\"http:\/\/www.diocesisplasencia.org\/w\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/IMG_2131.jpg\" width=\"400\" height=\"267\" \/><\/a>Hermanos sacerdotes:<\/p>\n<p>1. En esta ma\u00f1ana de mi\u00e9rcoles santo nos encontramos en este a\u00f1o del Se\u00f1or de 2015, A\u00f1o de la Misi\u00f3n Diocesana Evangelizadora, en la Santa Iglesia Catedral, para celebrar juntos <b>un acontecimiento profundamente sacramental y, por eso, eclesial y pastoral<\/b>: la consagraci\u00f3n y bendici\u00f3n del Santo Crisma y de los Oleos Santos. La Misa Crismal evoca el sacerdocio com\u00fan de los fieles, ungidos para vivir con \u00e1nimo, fortaleza y alegr\u00eda su nueva identidad de hijos adoptivos de Dios. Por eso saludo con afecto a los consagrados y consagradas y a todos los fieles laicos que asist\u00eds a esta celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Seguramente, por ser ministros de esos misterios, la Santa Madre Iglesia quiere poner de relieve nuestro sacerdocio ministerial y nos invita en esta misma celebraci\u00f3n a renovar, todos juntos como presbiterio diocesano, y con el obispo, nuestra identidad sacerdotal. Como ministros del Se\u00f1or comparecemos personal y comunitariamente para poner al d\u00eda nuestras promesas sacerdotales.<\/p>\n<p>2. Nuestra presencia como presbiterio diocesano nos sit\u00faa necesariamente en <b>la fraternidad sacerdotal.<\/b> Hoy se pone de relieve que nosotros hemos seguido al Se\u00f1or, no individualmente, sino \u201cjuntos\u201d. Aunque la llamada haya pasado por el coraz\u00f3n y la vida de cada uno de nosotros, \u00e9l nos llam\u00f3 para estuvi\u00e9ramos unidos. En el origen de nuestra vocaci\u00f3n y misi\u00f3n siempre est\u00e1 la Iglesia y nuestra vida sacerdotal la sit\u00eda el Se\u00f1or en el seno de la misi\u00f3n de sus ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>Esto, como sab\u00e9is muy bien, tiene unas consecuencias espirituales y teol\u00f3gicas indiscutibles para nuestro ser y nuestra misi\u00f3n: todo lo que somos en el Se\u00f1or hemos de vivirlo en la comuni\u00f3n y en la fraternidad. Y justamente porque es esencial en nuestra vida sacerdotal, la fraternidad tiene necesariamente que ser uno de los valores que afiancen al sacerdote en la santidad.<\/p>\n<p>As\u00ed lo recordaba el Papa Francisco en un encuentro con sacerdotes: <i>\u201cLa segunda cosa que deseo compartir con vosotros es <b>la belleza de la fraternidad<\/b>: ser sacerdotes juntos, seguir al Se\u00f1or no solos, cada uno por su lado, sino juntos, incluso en la gran variedad de los dones y de las personalidades; es m\u00e1s, precisamente esto enriquece al presbiterio, esta variedad de procedencias, edades, talentos&#8230; Y todo vivido en la comuni\u00f3n, en la fraternidad\u201d (Papa Francisco, a los sacerdotes de Casano, junio 2014).<\/i><\/p>\n<p>3. Situados entonces como presbiterio, no olvidamos el encuentro personal con el Se\u00f1or, porque la comuni\u00f3n se enriquece con la relaci\u00f3n de intimidad con \u00e9l. Es m\u00e1s, el camino del sacerdocio, si bien lo hemos de hacer apoyados los unos en los otros, necesariamente pasa por el personal seguimiento del Se\u00f1or. En esta doble perspectiva, la personal y la fraterna, os invito a responder a cada una de las tres preguntas que os voy a hacer, en nombre de la Iglesia, para la renovaci\u00f3n de las promesas sacerdotales.<\/p>\n<p>Al renovar esas promesas se nos invita a remontarnos a los or\u00edgenes de nuestro sacerdocio. Se nos pide que echemos una mirada al horizonte de nuestra historia sacerdotal. Por eso, me vais a permitir que os invite, como lo hac\u00eda hace unos d\u00edas con los sacerdotes m\u00e1s j\u00f3venes, a hacer una r\u00e1pida <b>peregrinaci\u00f3n hacia atr\u00e1s,<\/b> <b>hacia el principio de nuestra relaci\u00f3n vocacional con el Se\u00f1or.<\/b> Ir a la fuente de nuestra experiencia sacerdotal, que est\u00e1 en el amor primero, nos ayudar\u00e1 a vernos con honestidad en la respuesta que con tanto fervor solemos manifestar. La seguridad de renovar la verdad del amor que nos llam\u00f3, es siempre una garant\u00eda para seguir diciendo \u201cs\u00ed quiero\u201d a lo que el Se\u00f1or nos pidi\u00f3 por amor y nosotros le dimos, tambi\u00e9n con verdadero amor. Es m\u00e1s, si algo no anduvo bien en nuestra historia, si en esas preguntas comprometidas que nos van a hacer vi\u00e9ramos fallos, retrocesos y pecados, volver al amor primero nos renovar\u00e1 siempre, porque nos sit\u00faa en la \u00fanica raz\u00f3n de nuestro ser sacerdotal. Volvamos, entonces, hacia esa historia en la que el amor de Dios que entonces sent\u00edamos lo llenaba todo en nuestra vida.<\/p>\n<p>4. Es bueno, es muy necesario y saludable, <b>mirar al horizonte de la primera hora<\/b>, en la que nuestro coraz\u00f3n estaba m\u00e1s caldeado por la relaci\u00f3n amorosa que, por gracia, quiso el Se\u00f1or establecer con nosotros. Recordad c\u00f3mo entonces la inteligencia se nos abri\u00f3 al misterio y c\u00f3mo, al sentirnos amados con una especial muestra de predilecci\u00f3n, decidimos entregarnos al seguimiento del Maestro que s\u00f3lo tiene palabras de vida eterna (cf Jn 6,68).<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en la <b>\u00e9poca<\/b> <b>inicial<\/b> <b>de nuestra vida sacerdotal;<\/b> eso siempre nos har\u00e1 bien. En lo que entonces vivimos descubriremos la alegr\u00eda del momento en que Jes\u00fas nos mir\u00f3 y renovaremos la respuesta a una llamada de amor. Sentiremos que estar con Cristo supone compartir su vida y sus opciones, requiere la obediencia de fe, la bienaventuranza de los pobres, la radicalidad del amor. Al renovar las promesas, hemos de renacer a la misma vocaci\u00f3n que nos lleg\u00f3 y nunca nos ha abandonado, aunque la hayamos ocultado, empobrecido o puesto en duda en alg\u00fan momento o la hayamos solapado con una personalidad que no se deja moldear por el amor radical.<\/p>\n<p>5. De hecho, al vernos en el tiempo inicial recordaremos, sea como sea nuestro recorrido sacerdotal, que lo que nos sucedi\u00f3 entonces <b>ha tenido continuidad.<\/b> Lo que nos sucedi\u00f3 al comienzo no fue algo pasajero, sino que sigue durando a lo largo de toda nuestra vida. Lo sucedido en los or\u00edgenes de nuestra vocaci\u00f3n sacerdotal, en la llamada y sobre todo en la ordenaci\u00f3n, <b>nos situ\u00f3 en una din\u00e1mica constante<\/b> que ha ido enriqueciendo toda nuestra vida, todos los gestos y las actitudes de nuestra vida. De ah\u00ed que, al responder al interrogatorio, hemos de tener una gran paz en el coraz\u00f3n, la que nos da el sabernos amados por Dios a lo largo de todo el camino sacerdotal; porque s\u00f3lo ese amor primero y constante le da continuidad a lo que somos.<\/p>\n<p>De hecho, para que todo se renovara cada d\u00eda, hemos tenido que acudir a la incandescencia de la primera vez que sentimos la llamada del Se\u00f1or, a la conmoci\u00f3n que supuso para nosotros la ordenaci\u00f3n sacerdotal, al fuego que hab\u00eda dentro de nosotros cuando descubrimos que el Se\u00f1or nos ped\u00eda un cambio de vida, un seguimiento, una donaci\u00f3n plena a Dios en la vida sacerdotal. Si lo hicimos as\u00ed, es posible que esa peregrinaci\u00f3n al primer amor <b>despierte l\u00e1grimas del coraz\u00f3n<\/b>. Es bueno y sano dejarlas correr, pero que sean l\u00e1grimas de amor. Que sean las l\u00e1grimas que fluyen porque una vez m\u00e1s el Maestro nos pregunta: <i>\u00bfMe amas?<\/i> Si le dedicamos m\u00e1s tiempo al amor que a nuestros pecados y debilidades, todo renacer\u00e1 en nuestra vida sacerdotal.<\/p>\n<p>6. En esta peregrinaci\u00f3n hacia el primer amor que os propongo, no olvid\u00e9is de <i>acudir, con un empe\u00f1o especial, a <b>los sentimientos de Cristo<\/b><\/i>, esos que tan patentes est\u00e1n en el Evangelio cuando lo escuchamos sin glosas ni matices. Hoy mismo Jes\u00fas se ha mostrado como el que, guiado por el Esp\u00edritu, se deja enviar por el Padre al coraz\u00f3n del mundo, al mundo m\u00e1s herido. <i>\u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque \u00e9l me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u201d (Lc 4, 18-19). <\/i><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no acabamos de convencernos de que es por esos caminos por los que el Se\u00f1or nos env\u00eda? Dif\u00edcilmente podemos ser cooperadores adecuados en la salvaci\u00f3n, si no nos aproximamos a la carne herida de los hombres y mujeres, si marcamos distancias ante las llagas del mundo, si no nos complicamos la vida en medio de los problemas de nuestros pueblos. Lo que hoy Jes\u00fas nos recuerda una vez m\u00e1s es que Dios no es indiferente al mundo, sino que lo ama hasta el punto de dar a su Hijo por la salvaci\u00f3n de cada hombre. En la encarnaci\u00f3n, en la vida terrena, en la muerte y resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios, se abre definitivamente la puerta entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Y <b>la Iglesia es como la mano que tiene abierta esta puerta<\/b> (cf Mensaje del Papa para la cuaresma 2015).<\/p>\n<p>7. Justamente esta es la raz\u00f3n por la que el Papa Francisco le propuso a nuestras parroquias en su mensaje para la cuaresma que sean <b>islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia<\/b>. Por eso nos dice: <i>\u201cEspero de vosotros: salir de s\u00ed mismos para ir a las periferias existenciales. \u00abId al mundo entero\u00bb, fue la \u00faltima palabra que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a los suyos, y que sigue dirigi\u00e9ndonos hoy a todos nosotros (cf. Mc 16,15). Hay toda una humanidad que espera: personas que han perdido toda esperanza, familias en dificultad, ni\u00f1os abandonados, j\u00f3venes sin futuro alguno, enfermos y ancianos abandonados, ricos hartos de bienes y con el coraz\u00f3n vac\u00edo, hombres y mujeres en busca del sentido de la vida, sedientos de lo divino&#8230;\u201d (Francisco, Carta apost\u00f3lica\u2026). <\/i><b>\u00bfNo os suena este lenguaje de Francisco al del profeta Isa\u00edas, que Jes\u00fas, el Hijo de Dios, hace suyo para mostrarnos su identidad y su misi\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>8. Por \u00faltimo, permitidme que os recuerde que, si hac\u00e9is la peregrinaci\u00f3n hacia el amor primero que os acabo de proponer, enseguida descubrir\u00e9is que \u201ctoda vocaci\u00f3n es para la misi\u00f3n y la misi\u00f3n de los ministros ordenados es la evangelizaci\u00f3n en todas sus formas. No olvidemos que <b>sin misi\u00f3n le cortamos la corriente al amor de Dios<\/b>. Digo esto a prop\u00f3sito de la Misi\u00f3n Diocesana Evangelizadora que hacemos en cada parroquia para el despertar misionero de cada cristiano. <b>Lo que hagamos, m\u00e1s o menos, le dar\u00e1 fluido al amor de Dios en favor de los hombres y mujeres de nuestros pueblos y ciudades.<\/b><\/p>\n<p>9. En nuestra peregrinaci\u00f3n hacia el primer amor, nos vendr\u00e1 muy bien <b>peregrinar con Mar\u00eda<\/b>. No hay mejor compa\u00f1\u00eda para la identificaci\u00f3n con Cristo ni para recorrer los caminos por los que Jes\u00fas nos env\u00eda a evangelizar.<\/p>\n<p><b>+ Amadeo Rodr\u00edguez Magro, obispo de Plasencia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESCARGAR Hermanos sacerdotes: 1. 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